sábado, 21 de enero de 2017

Epílogo



No me queda nada, 
nada que no sea mi cuerpo,
nada más por destruir.





Jóhann Jóhannsson, By the Roes and By the Hinds of the Field, Orphée (2016) 







lunes, 16 de enero de 2017

El último final


No sabía que hoy era el día más triste del año. Tal vez eso explique por qué el punto y final se ha anudado en mi pecho sin dejarme respirar, solo llorar, llorar y llorar que ya no pueden existir más letras ni más vidas más allá de este momento. Que este es el definitivo y último final.





domingo, 15 de enero de 2017

Despedida en el frío




Las cuencas de los ojos de la pequeña ciega arden de tanto llanto en combustión. Se abraza a este árbol helado, a las páginas que no sirven para nada. Tiene tanto frío, la inclemencia del cuerpo que se abandona. Se abraza al árbol, al cerezo helado, al cobijo frío. Se abraza desesperada a lo único que es capaz de alcanzar. Las cuencas de los ojos arden. Y se hace el milagro. El árbol empieza también a arder.


En el incendio todo desaparecerá.




(Gracias por diez años de palabras sin rostro y de cariño furtivo.)


He soñado con la ciudad en la que fui deseo



Creía que solo me querían por mis ojos. Por eso un día, para poner a prueba mi sospecha, me los arranqué y los arrojé al viento (cayeron rodando a la zanja, por el sonido de su música sé que no fueron muy lejos). Ciega, no he podido agudizar el tacto. Aunque sentí como ya sin ellos, aquellos  reclamantes del deseo se fueron marchando. Alguno tardó un poco más de lo esperado, lo hizo a tientas. Ya no queda nadie, soy capaz de oler el abandono.

(Y qué estúpida idea mutilarme por una nada que ya existía)




El dolor también es un canto


El dolor también es un canto. Un gloria en las alturas celestiales que se hacen añicos para llovernos encima sus ruinas. 

A veces imagino a dios como una araña imperceptible tejiendo una gran niebla. Sólo los ojos condenados son obligados a ver a través de ella la oscuridad de la nieve, el lodo del agua más pura, la piel espantada con el solo roce de una hebra al atravesar el follaje donde los otros están cegados, enredados en la viscosidad complaciente de la sutilidad de sus hilos.

Una baba cayendo lentamente de una boca enmudecida que solamente es capaz de entonar un canto:

Gloria en la inmensidad de tu terrorífica altura.





A. Vivaldi, Laudate pueri (Psalm 112) RV 601: VII. Gloria. Magda Kalmár (soprano)




sábado, 14 de enero de 2017

Los lirios de Van Gogh




¿Sigues teniendo ideas de hacerte daño?, me pregunta mi doctora con su escrutinio clavado hasta la médula de mis pupilas. Qué ridículos eufemismos, palabras como guantes de látex. No, jamás quise hacerme daño, únicamente he tratado desesperadamente de morir. Condescendiente frente a su ineficacia, le agradezco la química y su tóxico milagro. Pero el amor es más poderoso - acoto en susurros patéticos-, postergaré mi voluntad a la muerte de mis padres. Cada noche en sus ritos de apego lloran frente a las cenizas del gato. No, no podría permitir que sufrieran tanto. Es una buena razón para vivir, dice sonriente y satisfecha. Claro, el servilismo emocional ata a la vida. Me despide con calidez, nos veremos en marzo.

Salgo de la consulta y ahí siguen las hojas de los lirios descoloridas y caídas rasgándome la mirada. Abro la puerta de salida con un ímpetu extraño y unas cuantas pastillas escondidas en la manga.



viernes, 13 de enero de 2017

ROSE AUSLÄNDER


MÁS


Del capullo de fuego enrollado
sol una luz sin escorias

Antiguo secreto
graba en tu piel
obstinada escritura
La aguja
se entierra en tu tejido

Grietas tiene el sol de pronto
tú no sabes
cuándo ensarta la llama
obsceno un vientre en la mandorla

Sombra tu paso
asombrado llevas tú la carga
de alas incrustadas

De la costilla del cielo pelado
Sol eterna Eva
con manzanas rojas juego de pelota
absorbe tu aliento
su aroma

De la trama arterial brota una pluma
la luz del mar hunde
más sombra

más




De Aún queda mucho por decir.
(Trad. de Nuria Manzur Bernabéu)




MEHR

Aus  dem Feuerkokon gerollt
Sonne ein Licht ohne Schlacken 

Uraltes Geheimnis
ritzt zähe Schrift
in deine Haut
Der Zeiger
wühlt sich in dein Gewebe

Sprünge hat plötzlich die Sonne
du weißt nicht 
wann schlägt die Flamme ein
obszön ein Lieb in der Mandorla
Schatten dein Schritt
verwundert trägst du die Bürde
verkrusteter Flügel

Aus Himmelsrippen geschält 
Sonne ewige Eva
Ballspiel mit roten Äpfeln 
dein Atem fängt auf
ihr Aroma

Im Aderwerk springt eine Feder 
das Lichtmeer versinkt 
mehr Schatten 

mehr



Es bleibt noch viel zu sagen, 1978.






jueves, 12 de enero de 2017

“Pallaksch, Pallaksch”



He aceptado la derrota.


El destierro de Marina,
el silencio de Celan,
las piedras de Virginia,
el bosque de Chantal,
el encierro de Emily,
el dolor de Holan,

la noche de Alejandra.

He aceptado la derrota,
esquirlas, balbuceos
de voz quebrada leyendo
en cada letra mi fracaso,
la total imposibilidad
junto al áspero tronco
de este árbol
que no da sombra ni luz,
que ya no puede crecer más.




(Se acerca el final)









miércoles, 11 de enero de 2017

Borrador del frío



Ha deambulado por los espacios 
del frío
               desnuda
reclamando la piel del otro. 

Ha lamido la herida abierta
para saber si podía sangrar.

Errática y raquítica,
huesos deshilachados,
ha olvidado para qué servían
sus pies, sus manos,
y por qué una mañana de lluvia
le dieron un nombre
y su abrigo.






martes, 10 de enero de 2017

Crónica apresurada de una bolsa en la cabeza o ensayo en el lago.



A los cuatro gatitos muertos no-natos y al vientre con el que comparto dolor. 



Nacemos envueltos en muerte. La vida no es mucho más que el movimiento de abrir y cerrar ojos cegados, y de coger aire y expulsarlo creyendo innegablemente en el aire. Flotar en un mar incierto. Yo, ahora, escribo sabiendo que no existo. Solamente tuve auténtico aliento durante mis tres primeros años de existencia. Un día después desperté ahogada con una palabra atravesada como una espina en la tráquea. "¿Mamá, qué es la muerte?" No dijo nada, tan solo señaló sus párpados desfigurados por las lágrimas. Aprendí que cada llanto es una nueva muerte. Hoy ya ni siquiera lloro por estar habituada a que eso que los demás llaman vida no nos haya concedido más que unos días de tregua. De nuevo el duelo, la pérdida, el amor que se escurre entre los dedos sin vasija que lo contenga, sin condescendencia hacia los seres que se creen dignos de paz, seres, al fin y al cabo, buenos.

Miro las vías del tren asomada en el pretil del puente. Todo es humo, suciedad, extrañeza, desorientación, soledad invisible.

¿Qué tengo? ¿Para qué valgo? ¿Por qué aquello que toco con la prudente ilusión de una amante primeriza se descompone antes de formular su nombre?

Pero no me tiro porque el sitio es feo. La estética del suicida.



Tras la violencia, Leila Amat.


sábado, 7 de enero de 2017

Poética (sin descanso ni paz)


Me he muerto de poesía
que no servía para nadie.



CHANTAL MAILLARD





Nadie puede seguir el curso de dos ríos 
bajo las mismas nubes o las mismas estrellas.
Permanecí donde confluyen y quise retenerlos,
mas siguieron su curso
bajo otros cielos, otras nubes.



De Poemas a mi muerte (1989)







viernes, 6 de enero de 2017

¿Nos salvará la música?



Alguien tiene una nada que decir. Pero se calla. 


 Esta noche prefiere dormir.









J.S. Bach - Variaciones Goldberg, BWV 988 (Zhu Xiao-Mei, piano)


jueves, 5 de enero de 2017

Marinas



IV

En la sal, en la verticalidad de la última luz. 
Convertir las olas en pira sacrificial porque la culpa 
es un veneno sin antídoto. 
Dejar que los peces me besen la lengua rota. 
Ponerme un collar de algas, soga marina. 
Embellecer en el naufragio.








domingo, 1 de enero de 2017

MARINA TSVETÁIEVA



UNA CITA


A la cita contigo llegaré
aunque tarde. Recogeré
la primavera, llegaré con el pelo gris.
La has fijado muy arriba.

Iré infinitamente... Ofelia siempre recuerda
el gusto de la artemisa.
Atravesaré montes, y plazas,
atravesaré almas, y manos.

Vivir muy despacio la Tierra. Lluvias
de sangre. Cada gota, una cala.
Pero siempre la cara de Ofelia
en la amarga hierba, como un arroyo.

Aquélla que, por un sorbo de pasión,
tragó arcilla. Toda clase de flores.
Muy alto yo te amé:
me enterré en el cielo.



18 de junio de 1923




(Trad. de Monika Zgustova y Olvido García Valdés)


sábado, 31 de diciembre de 2016

Las vencidas



Todo día es un ensayo de tinieblas, de imponer olvido tras olvido mientras se atraviesa de puntillas un campo minado.
Cada día es un recordatorio de imposibilidad para los vencidos. 
Día a día, un rostro se dibuja con pigmentos de sangre mostrando el revelado de la escena de aquello que, sin embargo, nunca ha de olvidarse: la sombra diminuta de un cuerpo mutilado que perdió batalla de vida contra su madre.     El silencio helado de esta zanja. 




H. Górecki, Sinfonía n.3, Op. 36









lunes, 26 de diciembre de 2016

Marinas


Costa de la luz


I

El horizonte partido.
Un pez plateado
cortado por la mitad.
Su sangre iluminada
llenándome los ojos,
cayendo gota a gota
en el cuenco metálico
de mi sacrificio.






II



La luz derramándose
en las aguas oscuras
del último invierno.




III


Cerrar los ojos y oler las olas:
ondulación vibrante de la música
                                      de mi muerte.












sábado, 24 de diciembre de 2016

Sanar


(Aquí, detenida, tu Estampa naïve número 2 
con la que no volveré a temblar nunca más.)



Silenciar tu música.
Silenciarte.
Borrar así tu huella.

Limpiar la herida.









martes, 20 de diciembre de 2016

(Contra) natura



El animal que devora a sus crías al nacer. 

Qué importa ya el mundo y su moral contaminada. 

Qué importa los motivos para ser o no naturaleza en su inercia. 

El mayor acto de amor no fue darles vida, sino abolirla para que nunca conociesen el acecho diario de la muerte.







lunes, 19 de diciembre de 2016

Deleite en la pesadilla


Hay un secreto que solo se revela en el sueño. Ni tú misma lo admites, lo conoces.
Odias el amor, el compromiso, el vientre fecundo, el fruto que nace y te enfrenta con la candidez de su rostro a tu derrota: no es tuyo, no has podido tenerlo. No sabrías tenerlo, tampoco conservarlo.

***

Has envejecido y huelo desde muy lejos el alcohol de tu muerte. El estómago se ha cerrado. Solamente mastica almendras amargas (el paladar también es exceso del pasado). Vas cercando tus tierras y almacenando madera mojada que crees que servirá de pira. Vas cerrando el paso. Ahora, justo ahora que adivino (soy la Tiresias de un luminoso inframundo) tu rostro y el cuerpo que me vetas, ahora araño las rocas - hasta desollarme de dolor - de ese acantilado del que no me permites salvarte.


Vienes a susurrarme que casi estuviste cerca, pero igualmente te alejas. Te dejas caer.


La imposibilidad de mi mano* no te sirve.





* (Cortázar, Otros cinco poemas para Cris.)


***

Yo no sé qué es el deseo. Tal vez volver los ojos hacia dentro y mirar fijamente el agua de un río oscuro donde me sumerjo desnuda repitiendo una invocación impronunciable en la vigilia. 





sábado, 17 de diciembre de 2016

GERTRUD KOLMAR


SIN FRUTO

Las mujeres del oeste no llevan velo.
Las mujeres del este se lo quitan.
Quisiera esconder mi rostro bajo un velo oscuro;
pues ya no es agradable a la vista, ya no es hermoso, está grisáceo,
   agrietado, como las piedras de un fuego exangüe, frío.
Mis cabellos, espolvoreados de ceniza.

Así quiero esperar sola en el crepúsculo en el banco estrecho,
   de alto respaldo,
así quiero quedarme sentada, mientras la noche vacilante
    se hunde a mi alrededor ,
un velo negro.
Me envuelvo en él, cubro mi rostro.

Pero mis ojos están fijos...

Veo. Siento:
por la puerta cerrada entra sin hacer ruido
un niño.
El único que me estaba destinado y al que no he dado a luz.
Al que no he dado a luz por culpa de mi pecado. Dios es justo.
Y yo guardo silencio y no me quejo, llevo y escondo su cabeza,
   y así puedo buscarla 
alguna noche.

Un varón.

Sólo ése: tierno, mudo, implorante, con suaves, sombríos rizos, 
bajo la frente morena los ojos verde grisáceo de mares
  desconocidos de aquel al que amé,
  al que todavía amo.
No me teme, no retrocede tembloroso ante las caricias
  de los labios, de las manos ajadas.
Se acerca, su terciopelo azul roza mi brazo, y sus dedos
 pequeños, juguetones, me agarran el alma,
la afligen.
A veces me trae su canica, la oscura, con vetas doradas,
  la llamada ojo de tigre,
o  también una flor, un pálido narciso,
o una caracola, rojiza, con verrugas. La alza con delicadeza
  hasta mi oído, y yo escucho el murmullo.

Una vez
en mitad de la noche, una noche de invierno,
me desperté y miré a través de las sombras:
el que me amaba descansaba sobre mi lecho y dormía.
Su respiración era el murmullo de una caracola en medio del
  silencio.
Escuché con atención.
Dormitaba profundamente, protegido de ese modo por mi amor,
entre sueños que desplegaron sobre él las alas púrpuras, como 
  el jugo de la granada llena de semillas
  que habíamos compartido.
Paz.
Yo era feliz y me levanté y me senté, orando con fervor,
e incliné de nuevo el rostro y lo apoyé en mis manos y balbucí
  un agradecimiento tras otro.
De mi sangre
brotó una rosa...
Ésa fue la noche del origen,
que quiso la bendición, noche de la súplica no susurrada, pero yo 
  no te engendré.
Mira a tu madre llorando...
También tú morirás.
Mañana cogeré una pala y, bajo los arbustos de bayas de nieve,
  te enterraré.



De Mundos, 1937. (Traducción de Berta Vias Mahou)


viernes, 16 de diciembre de 2016

Mientras duró el olvido


Viniste sin avisar. No te había reclamado. Habían pasado tantos años y, sin embargo, algunas noches de insomnio recordaba todavía el sabor del vino blanco, las tímidas palabras, los ojos extraños, las caricias oscuras. Me hiciste olvidar y fui animal agitado, violentado, rendido. Mi pequeña dentellada inofensiva, tu aullido enajenado, un rayo fulminante, el cielo hecho pedazos, pájaros heridos abandonándonos, casi muertos, el sudor como llanto de tu sien. Llegaste y me hiciste olvidar y confundir
 delicia con dolor.  Luego el perdón mudo en el último abrazo. Y otra vez, la pérdida hecha costumbre, la lejanía de un tren.








lunes, 12 de diciembre de 2016

Sal de aquí




Vas a venir hasta esta cama enferma. Vas a venir a visitarme en mi desastre. Me pregunto. No, huirás cuando me huelas, cuando te espanten mis huesos y mi voz débil, entrecortada, sin nada interesante que decir. Sin nada.

Necesito destruir tanto como aferrarme a algo: un cuerpo, una viga en las alturas, una falsa promesa. Lo que sea. Es la pasión, mi pasión de criatura nocturna que se sabe amarga, maldita. 

No vas a soportarme. Así que corre, márchate. Ahora.



domingo, 11 de diciembre de 2016

Czarne włosy*

Debido a F.




Encender la noche, la única noche,

injertándome en bulbos de luz.






* Black hair en polaco.



sábado, 10 de diciembre de 2016

Éxtasis de la pérdida


Sola.
Todos se han marchado. 
Les eché y se han marchado. 
Era inalcanzable, 
había que tocar fondo, abajo, muy abajo, 
escarbar la tierra con el ruego, 
masticar las piedras con las manos. 
Abajo, demasiado abajo. 
Pedirle paciencia al fuego,
exigirle fidelidad al barro. 
La espera duró un solo viento.
No, no les eché, no aguantaron. 
Sola.
Ojos vacíos fijados en la pérdida.
Tanto dolor abrasa, casi un gozo.
Sola.
Todos se han marchado 
Todos.
En silencio.
Todo es silencio.
Lirio.
Agua.
Cieno.
Musgo brotando entre los dedos.
Ramas clavándose en mi pecho.
Insectos devorándome la boca. 
Sola.
Tajo vertical.
Flujo anfibio.
Sacudida, gemido.
Silencio.
Sola.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Levedad



Parc de C. B.


Me piden que mire al cielo, a la copa de los árboles, que me deje eclipsar por la luz. Que vea el día. Obedezco. Madrugo. Casi sucede el milagro. 

El pajarito rechoncho que se acerca audaz y escapa, el cromatismo dorado que ciega a mis ojos hechos de sombra, el crepitar de las ramas en la ausencia de ruidos. Casi el milagro...

Una hoja allí arriba se tambalea. Me piden un verso de vida. Mi lengua lenta y perezosa trata de balbucear, de recomponer los sonidos. Pero enmudezco. Porque qué le importa a esa hoja - al mundo - si yo la contemplo y lo digo, si me ciego y me silencio, si la veo o no caer. 




martes, 29 de noviembre de 2016

Letraherida - "Che si può fare"



Las letras me hirieron con crudeza. Leerlas, trazarlas, habitarlas. Dárselas a él, a los otros, recogerlas del suelo, curarlas-me de su invisibilidad. Hay ojos que solo deberían saber del cielo y de las aguas: hacia dónde emigran los pájaros, con qué viento llegará la tormenta, en qué momento el retroceso de las olas acabará en un embate violento.



 Recuerdo nítidamente el primer momento en que puso el lápiz entre mis manos y el dedo con el que iba señalando mi voz infantil.



 Llorar hacia dentro, salinizar en columna dorsal, ensayar la caída, romper el tímido borrador del fracaso, tomar la mirada del loco que incendia los bosques y arrojar los libros al fuego.



 ¿Qué puedo hacer?



 Cerrar los ojos.



 Callar.










domingo, 27 de noviembre de 2016

GLORIA FUERTES


LA VIDA ES UNA HORA


La vida es una hora,

apenas te da tiempo a amarlo todo,
a verlo todo.
La vida sabe a musgo,
sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron. 
Al final escogemos un lugar peligroso,
un pretil, una vía,
la punta de un puñal donde pasar la noche. 


De Todo asusta (1958).




jueves, 24 de noviembre de 2016

Cuando ni siquiera la música



Ni la noche ni el día podrán distinguirse. 

El pozo seco será una extensión de la boca que no necesita beber, de la voz que ya no necesita el auxilio. 

Cuando ni siquiera quede la música el ser se doblará en su sueño de haber creído nacer para moverse en la ilusión de las esferas.

Nacer - desnacer. En medio nadie nada. Solamente la música. Hasta que acabe. 




Antônio Meneses & Maria João Pires - Bach: Pastorale BWV 590 (arr. Roemaet-Rosanoff)


BLANCA VARELA (V)



Noche afuera



ascender de la noche
hacia la oscuridad más plena
hasta encontrar agua que no se bebe
ni corre bajo el pie
agua que no se oye
ni se ve


o esperar en la boca del pozo
que se cierra
la cuerda que es carne de mi lengua
que te dice y te cuelga



El falso teclado, 2000.



¿Amor propio?



A mi pesar, existí. Floté en las aguas turbias del líquido amniótico. Bebí leche tóxica del pecho de mi madre. Luego llegó la ausencia y la herida aún incurable. 

Para poder sanar, primero, me piden amor propio. Yo pocas veces he sabido lo que era ser amada. Mucho menos por mí misma. Sigo pautas terapéuticas y trato de abrazarme. Me pincho con mis púas, me espanto de mi cuerpo envejeciendo sin piedad, me horrorizo frente al espejo de mi llanto. Violencia verbal, violencia física, contra mí, contra cualquiera íntimo o ajeno. Convencimiento absoluto de que estoy adoptando el movimiento de los que toman impulso en el salto, de los que encogen su estómago y se tragan el vómito tras la náusea, de los que se rompen tajantemente la garganta. Amor propio, me piden...

¿Cómo se consigue eso?





martes, 22 de noviembre de 2016

Nunca será mañana




Nunca me has oído leer.
Nunca me has oído decir.
Nunca supiste qué amalgama 
de delicias y dolor
compusieron la voz
que se frenó una y otra vez
frente a la muralla de mis labios.

Nunca me contemplaste
llorar mientras reía
mover el universo con los ojos,
vestirlo de belleza
y destruirlo con gritos
callados. 
Nunca sabrás si fui la que imaginaste:
una aproximación ilusoria o verdadera
de tu borrador equivocado.

Nunca sabrás cómo fue escrita
cada palabra
Dónde.
Cómo la postura de mi cuerpo.
Qué música sonaba en mi cabeza.

Nunca me verás porque no puedo ser vista.
Soy ese fantasma que creyeron que nació
y al que falsamente dotaron de vida.

Nunca me verás porque aquí
decidiste y decidí
que acabaría todo.







ps. Nunca escribí. Escritura automática. Fui canal de alguien, médium. Tal vez de mí misma. Ya no tengo nada más que decir (o sí, tomando a Alejandra, hacer el amor contigo dentro de un poema sin que ni yo me diese cuenta de ello. Pero no, no tengo nada que decir). No vendrá nadie después a leer mis labios muertos, descompuestos, olvidados. Nunca será mañana. El hilo se ha roto. Fin. Fin. Fin.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Treintaitrés



Pesan tan poco las piedras,

tanto los pétalos de las flores.

Quédate el amor que como a nadie

le fue dado,

tan grande para un ser formado

en la ausencia

en el hambre

en la sed.



Ya ha empezado a llover.

Ya han empezado a llorar.



El sueño es un hondo y largo río.



"Dearest,

I feel certain I am going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t recover this time. [...] You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don’t think two people could have been happier till this terrible disease came. I can’t fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can’t even write this properly. I can’t read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that – everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can’t go on spoiling your life any longer.
I don’t think two people could have been happier than we have been."






domingo, 20 de noviembre de 2016

Previsiones


Mañana será lunes 21 y lloverá.

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso 
del 21 de noviembre de 1983,
alguien muy pequeño y empapado en flujos y sangre
estará desatendido,
sin el coro que le envuelva en aliento, dicha y vida.

La placenta será un teléfono roto, apagado.
El cordón, la soga de un larguísimo sueño. 

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso,
no nacerá,
sino todo lo contrario. 




Un día cualquiera


Mañana para ti solamente será mañana.

Lo que ocurrirá aquí, aquí abajo, más abajo
de ahí desde donde crees que estoy hablando,
ya ha dejado de importar. 




Antesala o último día antes de


He perdido el trazo
En la parálisis de la palabra

No querer
No saber
No poder

Decir


La ira
El odio
El desamor

De      contra  mí

Desahuciada
Me reduzco a la violencia del puño,
al alarido.




martes, 15 de noviembre de 2016

Soleil levant



Hoy el pasillo ha sido otro. También el cuadro. No me cegó el polen de los lirios de muerte, sino que me eclipsaron las aguas oscuras bajo un sol enrojecido. Un círculo de fuego en el que quedé encerrada cuando una nueva médico comenzó a acariciarme entre cálidas palabras, pidiéndome dulcemente cama antes de las 12 y tres comidas al día. Y las aguas me mecían mientras la báscula dictaba: "Estás delgadita, no bajes más de peso". Mi plan perfectamente urdido en la náusea y el abandono: reducirme a nada. Sin embargo el sol nace y cae, nunca muere. Se cierra como párpados felizmente cansados de un día cualquiera en la inercia animada.




* * *

Entonces la luna ojo de perro alucinado y lago de bilis del deseo reprimido. El cuenco de agua y avena que no alcanzo a beber, lengua de gata cansada. Entonces la luna que no fue ni el domingo ni ayer, sino hoy. Entonces el ojo cortado por la navaja de la imposibilidad. Entonces la luna, aura de sangre sobre la nieve. Pero mi llanto contenido en el tren. Mi llanto contenido al decirle amablemente a la chica de la caja que me cobró "dues vegades" los tomates en rama. Mi llanto contenido subiendo la Rambla cargada de compra. Entonces la luna. La música remando adentro. Entonces el cascanueces en su pas de deux. La bailarina que ya no puedo ser, mi cuerpo fosilizado en la sal. Entonces el puente de las vías y la luna inmensa recorriéndome la espalda. Colgada de mi cuello, ad-hiriéndome en su abrazo penetrante. Y el llanto se derrama. Y un sol encendido, ese sol hipnótico y candente explosionando como estrella inmensa en el núcleo de mi útero vacío, sedado, dormido. El deseo incorrupto "como el corazón del ámbar" y  el "amor más viejo que el ámbar de Livonia" (como cantaba Marina). La última luna, mi última luna. El último abrazo. El último sol. 

Solamente quedarán mañana las aguas turbias de ese cuadro de Monet donde un día habré de ahogarme al recordarlo.












lunes, 14 de noviembre de 2016

La última luna




Te veo alejada y borrosa, como todo lo demás. No me ha extasiado ni tu brillo ni tu cercanía. Solamente, bajo la neblina, creí ver en tu blancura la cara de una niña aterrorizada. Quizás un fantasma en el reflejo de un estanque de leche. 


Nada especial, como esta última semana, mi última luna. 








martes, 8 de noviembre de 2016

CHANTAL MAILLARD




Ofuscada         dis

traída de la acción
rutina

araña errática


en su afán por

seguir tejiendo

acierta


justo allí

donde el desgarro.




De La herida en la lengua, 2015.




Los lirios de Van Gogh


Vuelvo derrotada después de atravesar el pasillo donde se van descoloriendo los lirios de Van Gogh. No sé si el paso del tiempo o mis ojos que se van ensombreciendo, emborronando. 

Me han sentenciado. Van a apartarme del mundo. Se han dado cuenta por fin de que no sirvo ni serviré para nada. 

In-validez. Incapacidad. 



domingo, 6 de noviembre de 2016

Me ahogo



No hay bálsamo en las palabras.

Sueño que mato, que mi casa se inunda, que deja de ser mía.

Sueño catástrofes que acaban naturalmente

con todo.

Abro los ojos y pesa

el cuerpo

el aliento

los mismos ojos



Enciendo la luz para nada

conozco cada elemento inamovible.

Podría estar ciega

Podría estar muerta

No cambiaría mucho

Tal vez, el sueño.


Misa de Réquiem K 126


  Durante el ensayo previo al concierto en el Palau de la Música


No dejaba de mirar el techo, las flores, las ramas, la luz colorida de las vidrieras, toda esa belleza modernista. Iba leyendo la magnificencia de los nombres de los grandes compositores. Sonaban las voces, la música. Mi canto. Y no sentía nada. Era hermoso, sí. Pero nada. A veces me dejaba oír y me decía terriblemente extraña, excluida, un animal fuera del hábitat al que sin embargo pertenece - o creía pertenecer. Y sé por eso que estoy más cerca de la muerte de lo que he estado nunca. Y lo más terrorífico es que lo siento con tanta serenidad, con tanta naturalidad que no se trata de reclamo o amenaza, sino constancia de los días que se van agotando junto al cuerpo.