domingo, 31 de diciembre de 2006

Eloy Sánchez Rosillo


REINCIDENCIAS 


Pretendemos a veces 
ordenar nuestra vida 
de otra forma. Y decimos: 
" Desde mañana, nunca, 
nunca más; ni se puede 
seguir as?". Quisiéramos 
que nada nos atara 
a lo que ya hemos sido. 
Le cerramos las puertas 
a la memoria, y vamos 
poco a poco adquiriendo 
habilidad, destreza 
en el arte difícil 
de olvidar. 

Avanzamos 
con pasos inseguros 
por extraños paisajes 
desconocidos. Brilla 
un sol raro en el cielo. 

Y al cabo llega un día 
en el que aseguramos 
que por fin ya somos 
lo que éramos. 

Tiene 
nuestra imagen un aire 
distinto en los espejos 
recientes de esta luz. 
Con cuánta confianza 
decimos: "Nada queda 
de todo aquello; ahora 
es posible de nuevo 
comenzar". 

Pero ocurre 
de pronto algo imprevisto: 
una tarde de lluvia, 
un libro, unas palabras 
que alguien dice al pasar, 
una música, un rostro, 
la soledad de un árbol, 
la luna que recorre 
muy lentamente el cielo 
de una noche de julio. 
Y este azar, con la fuerza 
de lo que no esperábamos, 
nos despoja de súbito 
del sueño de ser otros. 

No era verdad que hubiéramos 
emprendido el viaje: 
al despertar, miramos 
con sorpresa la casa 
desde la que creíamos 
haber partido. 
Y vuelve 
nuestra vida a sus cosas 
y a las viejas costumbres.



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