domingo, 31 de diciembre de 2006

EUGENIO MONTALE


El vacío 

Ha desaparecido también el vacío 
donde, en un tiempo, se podía encontrar refugio. 
Ahora sabemos que también el aire 
es una materia que gravita sobre nosotros. 
Una materia inmaterial, lo peor 
que podía tocarnos. 
No está bastante lleno porque debemos 
poblarlo de hechos, de movimientos 
para poder decir que le pertenecemos 
y nunca le huiremos aunque muramos. 
Atestar de objetos aquello que es 
el solo Objeto por definición 
sin que a él le importe nada, Oh torpe 
comedia. ¡Y con qué celo la recitamos!





MORADAS


Busco en vano el punto donde se movió
la sangre que te nutre, infinito
rechazarse de los círculos, más allá del espacio
breve de los días humanos,
que te hice presente en una congoja
de agonías que no sabes, viva en un pútrido
pantano de astro abismado; y ahora
es linfa que dibuja tus manos,
te late en los pulsos inadvertida y el rostro
te inflama o descolora.

También la red minuta de tus nervios
recuerda un poco este su viaje
y si los ojos te descubro allí se consuma
un fervor cubierto de un paso
borrascoso de espuma que ora se espesa
ora se rompe, y tú lo sientes en los zumbidos
de las sienes desvanecer en tu vida
como se rompe a veces en el silencio
de una plaza amodorrada
un vuelo estrepitoso de palomas.

En ti converge, ignara, una aureola
de hilos, y cierto, alguno de ellos se parecía
a los otros; y hubo quien estremeció la tarde
recorrido por una cándida ala en fuga,
y hubo quien vio larvas vagabundas
donde otros faltantes chiquillas en enjambres,
o separaciones, cuál relámpago que derramas,
en el sereno una arruga y el choque de las
palancas del mundo salidas de un desgarrón
del azul la envolvió, lamentoso.

En ti me aparece una última corona
de ceniza ligera que no dura
pero desflecada se precipita. Querida,
desquerida, es así tu naturaleza.
Tocas el signo, tramontas. Oh, el zumbido
del arco que es disparado, el surco que ara
la oleada y se encierra! Y ahora sube
la última burbuja. La condena
es tal vez esta desvariante amarga
oscuridad que desciende sobre quien queda.


De La occasioni


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