domingo, 31 de diciembre de 2006

Inmaculada Mengíbar


POCA COSA 

Bastante poca cosa, a simple vista. 
Demasiado delgado, 
para mi gusto. 
Un tanto 
insípido, anodino. 
Alguien 
que no te dice nada especialmente. 
Y, sin embargo, aquella noche supe 
que si al día siguiente me telefoneaba, 
me acostaría con él. 
Y telefoneó. 

Mucho mejor de cerca que de lejos, 
tierno y obsceno al mismo tiempo y dulce 
como un terrón de azúcar en la boca, 
decidí que tendría que probarlo 
una vez más. 

Y más tarde 
fue otra y otra y otra y otra y otra y 
tuve miedo al pensar 
dónde podría llevarme todo aquello. 

Ir poniendo tierra de por medio fue mi modo de huir 
y él tampoco hizo mucho por quitarla. 
Pero una de las últimas noches me pidió, 
tierno y obsceno al mismo tiempo 
y dulce 
como el terrón de azúcar de su lengua en mi boca, 
que le escribiera un poema. Entonces yo, 
bajo un impulso extraño, 
en un intento 
de llevármelo conmigo a un lugar 
muy cerca del peligro, le propuse: inspíramelo tú. 

De habérmelo inspirado, 
quién sabe lo que ahora le estaría escribiendo.





1 comentario:

Anónimo dijo...

Publicado Por Hombrepez Lunes, 17 De Marzo De 2008 | 12:37

que maravilloso poema...de verdad

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Publicado Por Invitado Martes, 11 De Noviembre De 2008 | 12:31

conmovedor poema de este genio de mujer, sus poemas llenaron toda una epoca preciosa, ahora la he recuperado y me desborda su originalidad su frescura y su belleza, soy fan de Inmaculada Mengibar

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Publicado Por Invitado Viernes, 14 De Mayo De 2010 | 18:26

Admiro a esta mujer por la facilidad que tiene de evocarme sentimientos, momentos, lugares comunes...y además es cordobesa! Es genial