domingo, 31 de diciembre de 2006

Lidia Bravo


CONTRA EL OLVIDO 


Si algún día olvido los versos 
que te he escrito, 
si olvido algún día el dolor dulce 
que arrancó palabras de amor 
al mismo idioma con el que hablo 
de todas las cosas 
que no me importan, 
si ya no siento que fue esta misma mano 
la que le puso nombres y adjetivos a tu abrazo 
como una patria, como 
ese hogar olvidado 
que por primera vez 
hallamos, si algún día, 
no reconozco tu recuerdo y tu recuerdo 
se sumerge en la oscura marea de pasado 
que todo lo arrasa y lo confunde todo, 
que todo lo hunde 
y lo mata hasta matarnos, 
si algún día olvido los versos 
que te he escrito, 
acuérdate de mí, s la mitad de este recuerdo. 






EL RESTO DEL MUNDO 


El resto del mundo 
se ha instalado en mi pecho: 
cambia siempre de lugar como una falsa promesa. 
Arrastra de un lado a otro los muebles, 
abre y cierra las ventanas, 
se pasea por las noches 
con tacones que taladran el suelo. 

Es 
un desierto de sueños que avanza 
tragándose paisajes 
para cubrirlos de espejos. 

Es 
una legión de obreros 
que trabaja sin descanso 
derrumbándome el presente. 

No hay espacio en mí para todo lo posible. 



TUYO ES 


Tuyo es, 
más que tus manos o tu rostro, 
más aún que tu propia sombra, 
tu dolor. 







NIÑA ABISMO 


Pintaba casas, árboles, soles y cielos, 
y tanto color ponía 
que al final los paisajes 
se le tintaban de negro: 
¿por qué -me preguntaba- 
se hacen los folios de noche 
cuando yo los coloreo? 




VIDA NUEVA


El día que decidí comenzar una vida más sana
(sin libros, sin familia, sin amigos)
fui ferozmente atacada por mi perro. 






TIEMPO MUERTO 


Mi única tarea es no estar atareada. 
Ser la dueña del tiempo 
que hace girar la rueda 
de las contradicciones 
y dar la vuelta al orden 
natural del cansancio. 
Ser cada vez más niña 
y morir cada vez menos 
y amarte más hasta nacer, 
después de haber vivido, 
para otra vez vivirte. 



De Las enamoradas, 2004 




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