domingo, 31 de diciembre de 2006

Luis García Montero


Y MIRARSE A LOS OJOS 


HAN pasado los vientos 
y mirarse a los ojos no es sencillo. 

Vivir esta ciudad 
es pisar un jardín de tachaduras, 
la presencia infectada de lo que ya no existe, 
de lo que fue recinto del invierno 
o refugio del sol, 
teatro de las lluvias y de los conocidos. 

Recorrer la memoria de las habitaciones 
es provocar la niebla del interrogatorio. 
Y no deben hablar, pero se anulan 
en un silencio turbio 
que delata el pasado de las sombras pacíficas, 
los cristales hirientes por donde pisa el orden, 
las botellas guardadas en mensajes vacíos. 

Porque apago las horas 
con el interruptor de los olvidos 
y retumban los pasos en el sótano. 
Imagínate tú, la habitación, 
las llaves en la puerta, 
los tacones que cruzan el pasillo, 
la cremallera seca 
y el cuerpo que no ofrece libertad, 
sino cansancio, 
calor de más, excusas previsibles. 
Así llegan los sueños, 
mártires descentrados de un corazón maniático. 

Han pasado las leyes del honor y la vida, 
las mejores palabras, 
y mirarse a los ojos no es sencillo.





HISTORIA DE UN TELÉFONO 


Teléfono que suenas en medio de la noche 
y con palabras lentas me conduces 
al lugar de la vida recordada, 
al lugar del insomnio. 

Es una voz inútil, 
muy bebida, quiere apoyarse, busca 
el hombro más difícil de la muerte 
y los silencios pesan aún más que las palabras. 

Porque el dolor es nada si debajo 
no suenan las canciones de los días felices, 
la intimidad del conjurado, 
llámame cuando puedas, 
me gusta aquel muchacho de la barra, 
qué postura llevamos a la reunión del viernes, 
acabo de comprarte "Las personas del verbo". 
A través del teléfono llegaban 
las historias de amor, los libros, la política. 

Una roca sin árboles la vida, 
una roca sin árboles, me dices, 
inútil, peligrosa 
sin un motivo para levantarse 
en medio del océano. 

Y la noche se calla, me rodea. 
Yo conozco ese frío de la voz, 
esa herida en el agua, 
no me resulta extraño 
lo que mecen las olas del silencio, 
la noche sin pudores ni mentiras, 
las palabras del miedo, el alcohol desvalido, 
la botella de un náufrago. 
Lo que pudo existir brilla un instante,
luego deja sus sombras marcadas para siempre.
Fue un tiempo de soñar, y sin embargo
estaban ya las cartas repartidas.*





(* Y me encuentro, también en medio de la noche, varias llamadas y un mensaje resolutivo aparcado sorprendentemente en mi teléfono, inquietándolo, haciéndole temblar con la impronta de apariciones ya lejanas. Y tras la conmoción por lo insólito, me llega instantáneamente el recuerdo de estos cuatro versos con su bella y acertada sentencia.

Era MalaYerba, en rememoriaciones de sátiro ebrio, mostrándome su carta escondida.) 






TÚ ME LLAMAS, AMOR, YO COJO UN TAXI *



Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi, 
cruzo la desmedida realidad 
de febrero por verte, 
el mundo transitorio que me ofrece 
un asiento de atrás, 
su refugiada bóveda de sueños, 
luces intermitentes como conversaciones, 
letreros encendidos en la brisa, 
que no son el destino, 
pero que están escritos encima de nosotros. 

Ya sé que tus palabras no tendrán 
ese tono lujoso, que los aires 
inquietos de tu pelo 
guardarán la nostalgia artificial 
del sótano sin luz donde me esperas, 
y que, por fin, mañana 
al despertarte, 
entre olvidos a medias y detalles 
sacados de contexto, 
tendrás piedad o miedo de ti misma, 
vergüenza o dignidad, incertidumbre 
y acaso el lujurioso malestar, 
el golpe que nos dejan 
las historias contadas una noche de insomnio. 

Pero también sabemos que sería 
peor y más costoso 
llevárselas a casa, no esconder su cadáver 
en el humo de un bar. 

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad, 
y sin idiomas voy hacia la tuya. 
No hay nada que decir, 

pero supongo

que hablaremos desnudos sobre esto, 
algo después, quitándole importancia, 
avivando los ritmos del pasado, 
las cosas que están lejos 
y que ya no nos duelen.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Publicado Por Invitado , 23 De Diciembre De 2006 | 18:29

Conocí a Luis García Montero en la Feria Internacional del Libro que se lleva a cabo cada año en mi ciudad, Guadalajara (México) y me pareció uno de los mejores poetas que he leído contemporáneos, por no decir el mejor, además es una persona bastante accesible, con un lado humano increíble... afortunadamente alcancé a comprar su obra completa y hasta me la firmó. Un abrazo y muchas gracias por compartir en línea a este poeta que en mi país no es muy conocido, de hecho yo lo conocí por mi novio que vivió un tiempo en Andalucía.

por cierto, mi nombre es Leticia Cortés, y mi site es www.leticiacortes.blogspot.com
besos y abrazos desde esta fria y gris ciudad...

Anónimo dijo...

*
Lunes, 24 De Octubre De 2005 | 15:39

Muy bueno, muy bueno... De hecho, yo quiero ser García Montero, para irme de juerga con Sabina, o viceversa, aunque no tenga nada que ver.
Por cierto, ¿conoces un poema de Gil de Biedma que se titula "Pandémica y Celeste"? En cierto modo me recuerda a éste, aunque con estilos distintos, al final me parece que hablan de lo mismo.

Agustín

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Publicado Por Bohemk Martes, 25 De Octubre De 2005 | 21:27

jaja, te entiendo, a mí a veces me encantaría ser Almudena Grandes...


"Para saber de amor, para aprenderlo, haber estado solo es necesario"

Sí, conozco a Gil de Biedma, claro, y ese poema también lo tengo en mi selección. Ya saldrá un día de estos.

Por cierto, hace un par de semanas leí una antología de los nueve o diez memorables poemas españoles del último siglo, seleccionados por alguno de los mejores críticos hispanistas. Entre ellos se encontraba "Pandémica y celeste" y este de Luis García Montero. Así que tu relación va bien encaminada.