domingo, 31 de diciembre de 2006

LUISA CASTRO


Mi madre trabaja en una fábrica de conservas. 
Un día mi madre me dijo: 
el amor es una sardina en lata. ¿Tú sabes 
cómo se preparan las conservas 
en lata? 
Un día mi madre me dijo: el amor es una obra de arte 
en lata. 
Hija, 
¿sabes de donde vienes? vienes 
de un vivero de mejillones 
en lata. Detrás de la fábrica, donde se pudren 
las conchas 
y las cajas de pescado. Un olor imposible, un azul 
que no vale. De allí vienes. 

¡Ah!, dije yo, entonces soy la hija del mar. 

No. 
Eres la hija de un día de descanso. 

¡Ah!, dije yo, 
soy la hija de la hora del bocadillo. 

Sí, detrás, entre las cosas que no valen. 

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