domingo, 31 de diciembre de 2006

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR



ESTÁ

Ella está echada en la penumbra humedeciendo la 
madrugada inicial. 
Hay un jardín en ella y él está deslumbrado en ese jardín. 
Florece entera para él, se estremecen, callan con el mismo 
rumor. 
La noche va a ser cortada por un viaje como por una 
espada. 
Intercambian libros, papeles, promesas. 
Ninguno de los dos sabe aún lo que se han prometido. 
Se visten, se besan, se separan. 
Ella sale a la oscuridad, acaso al olvido. 
Cuando él regresa al cuarto, la encuentra echada en la 
penumbra húmeda. 
Nunca ha partido, nunca partirá.

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