Cuanto más avanza el día más olvidada me siento.
No pido ya amigos para soplar velas en mi vértigo,
tan solo un gesto o una palabra para animarme
en el desánimo de envejecer inexorablemente
en mi no-evolución.
Late, late, late el pequeñísimo corazón de un pájaro al borde de su rama-precipicio.

1 aportaciones:
AMOR
Publicar un comentario en la entrada