lunes, 19 de diciembre de 2016

Deleite en la pesadilla


Hay un secreto que solo se revela en el sueño. Ni tú misma lo admites, lo conoces.
Odias el amor, el compromiso, el vientre fecundo, el fruto que nace y te enfrenta con la candidez de su rostro a tu derrota: no es tuyo, no has podido tenerlo. No sabrías tenerlo, tampoco conservarlo.

***

Has envejecido y huelo desde muy lejos el alcohol de tu muerte. El estómago se ha cerrado. Solamente mastica almendras amargas (el paladar también es exceso del pasado). Vas cercando tus tierras y almacenando madera mojada que crees que servirá de pira. Vas cerrando el paso. Ahora, justo ahora que adivino (soy la Tiresias de un luminoso inframundo) tu rostro y el cuerpo que me vetas, ahora araño las rocas - hasta desollarme de dolor - de ese acantilado del que no me permites salvarte.


Vienes a susurrarme que casi estuviste cerca, pero igualmente te alejas. Te dejas caer.


La imposibilidad de mi mano* no te sirve.





* (Cortázar, Otros cinco poemas para Cris.)


***

Yo no sé qué es el deseo. Tal vez volver los ojos hacia dentro y mirar fijamente el agua de un río oscuro donde me sumerjo desnuda repitiendo una invocación impronunciable en la vigilia. 





No hay comentarios: