domingo, 22 de marzo de 2009

Tres días de fiebre


Escupo sangre ennegrecida
y mi pecho tiembla como el derrumbamiento
de una casa de dolor.

No aceptan ingresarme,
no puede colapsarse la sanidad
por estas tosecillas de colorines.
(Pero, oiga, ya he muerto muchas veces
dentro de mi cama,
el olor pútrido espantará a los muchachos,
ya ninguno querrá dormir conmigo).

Y yo qué les importo, como a todos,
obviamente nada.
No me queda más que una cuartilla de papel
para llorar el odio que mi voz no articula.
Diagnóstico: necrosis de garganta.


viernes, 20 de marzo de 2009

Le doigt sur ma bouche



Llora como una niña sumisa
que empieza a descubrir la vida
y que no puede tener lo que quiere.

(Tan larga es la avenida que nos aleja.)


domingo, 15 de marzo de 2009

From a room

-

A l´arrière de l´album Songs from a room, de Leonard Cohen (1969)






Vincent Delerm, Quinze chansons (2008)




miércoles, 11 de marzo de 2009

Adiós, les dijo.



Saltar, sólo saltar.
No más agua en el delirio.
No más devolverme a una vida
que no quiero.

Porque toda mano en el vértigo
fue mentira.



Busco una baldosa hueca y apartada


donde poder esconderme a llorar, a llorar todo lo que nadie entiende,
hoy que la casa está llena de gente y mi rostro desfigurado y esquivo
y mi garganta aplastada y los frascos vacíos y los filos escondidos
y las ventanas cerradas hoy que tanto quisiera volar, volar, volar.


domingo, 8 de marzo de 2009

La vida que no tengo (III)


Hay días como éste, más prosaicos, más sencillos.
Nada sucede, sólo atiendo a la casa silenciosa,
al teléfono inerte, al buzón vacío.
Me observo a ratos en la esquina del espejo
una arruga incipiente, unos pechos caducos.
(No eres tan espantosa, no entiendo por qué a ti no te llega)
Nada, no sucede nada, pero de repente algo, lo indecible, lo innombrable
desciende con su peso por una rampa ardiente
boca, esófago, tráquea, intestinos.
Son días corrientes, cotidianos, un llanto rápido, la ola,
el vuelco, el naufragio
y luego la calma, la espuma.



miércoles, 4 de marzo de 2009

Por enésima vez




Miguel Bocamuerta, Tú a Marte y yo a Plutón


domingo, 1 de marzo de 2009

El pelo enmarañado


Hojas y barro.
A veces, muy pocas veces,
a las acróbatas nocturnas
nos crecen ramas en los labios.



(Y dejamos de ser para sentir)






viernes, 27 de febrero de 2009

Faltan aún horas y horas



dijo Rhoda, para que llegue el momento en que pueda apagar la luz y yacer suspendida en la cama sobre el mundo, antes de que pueda permitir que el día se hunda, antes de que pueda permitir que mi árbol crezca, tembloroso, en las verdes espesuras sobre mi cabeza. Aquí no puedo dejarle crecer. Alguien lo aplasta. Hacen preguntas, interrumpen, lo derriban.

(Virgina Woolf, Las olas)







lunes, 23 de febrero de 2009

Un tranvía llamado deseo (restos de un sueño)


Interior de un tranvía francés. Me cruzo con una fila de 4 o 5 hombres de distintas edades. El último que aparece es el Maestro. Me pregunta dulcemente "¿qué te ha pasado?" mientras me toma de la muñeca para arrimarme a su pecho. Me besa el pelo. Trepo hasta sus ojos, azorada y me agito sobre sus mejillas.

Despierto con un peso muy profundo, con una mano estrujando un cuerpo, asfixiando cuellos, gargantas, escurriendo un paño húmedo a la altura de donde creo que anda el corazón.
De repente oigo el pitido del tren (vivo justo al lado de la estación) y es cuando he comprendido qué ha significado esto. Se marchaba hoy hacia Madrid en el tren de las 9.25. Dijo que probablemente no volviese nunca.


El pájaro joven se angustia


Cayendo de su rama-precipicio,
el viento y el vacío como lámina afilada
cortando su pequeño corazón
al ritmo del descenso.

No sé qué ocurrió durante el sueño
para que hoy la soledad sea tan insoportable.




domingo, 22 de febrero de 2009

En la ciudad de Silvia




 José Luis Guerín, En la ciudad de Sylvia (2007)


Buscando el mismo rayo de sol incidiendo en su pelo, el mismo suave movimiento de sus manos, de su cuello batiendo el aire, el cielo, la misma mirada de amor incipiente, la música de su silencio, el recuerdo con el que te sigo haciendo mía, aunque sólo fuera un momento, aunque tú no seas ella...




sábado, 14 de febrero de 2009

ALFONSO COSTAFREDA


CUARENTA INVIERNOS


De nuevo mi garganta
lucha por respirar,
el tranvía nocturno
suena como un tambor,
más de cuarenta inviernos
puedo contar aquí.

Misericordia, pongo
mi cuerpo a cuatro patas,
dibujo sombras, desciendo muros.
Fingiré la demencia,
otros cuarenta inviernos
que no me obliguen a vivir.



(De Suicidios y otras muertes)


lunes, 9 de febrero de 2009

Panal quebrado


La tierra se abre a su pequeño paso. Cientos de avispas se arremolinan en torno a su cuello. Aprieta los labios, los puños, cierra los ojos, coagula el llanto. Consciente del tiempo, del atardecer continuo, no sabe por qué durmió toda su vida durante el día; tampoco entiende en qué consiste la noche, cómo juegan sus animales. Desconoce la tierra y teme la amenaza del vuelo, pero les muestra a los aguijones afilados, envenenados, la vena más palpitante. (Hay una pasión que de enmudecerla desaparece). Tan pronto para el mármol, para ahorcarse entre raíces. Tan tarde para el nacimiento, para allanar el suelo beso a beso.Tan muerta y tan viva que el pecho le estalla en la tercera picadura.



OLVIDO GARCÍA VALDÉS (II)



El pez asoma y escucho la pregunta
por si duele vivir. Si pesa
una pena tanto
como otra pena, si arrastrar los pies
durante un día requiere la misma resistencia
que otro arrastrar de pies. Porque han vuelto
estos grumos, estos gusanos
pura luz de tan verdes, tan violentos
y dulces, y la brisa riza el agua
ahora que sube la marea.



(De Y todos estábamos vivos)




martes, 3 de febrero de 2009

Subterránea de mí


y sólo porque me escuecen los ojos
(son tantos los trozos de mí que quisiera arrancarme)
no habrá exhibición pública de lamento.

Dormir lo cura todo, dormir.


Mi matrioska herida






martes, 27 de enero de 2009

A quién ofrecer las flores...


Cogeré flores. Formaré con ellas un ramo, lo tomaré en la mano y lo ofreceré...¡Oh! ¿A quién? Hay un obstáculo en el fluir de mi vida. Una profunda corriente tropieza con algo. Y este algo se estremece. Tira. Un nudo en el centro opone resistencia. Es dolor, es angustia. Me debilito, cedo. Mi cuerpo se reblandece. Quedo abierta, quedo incandescente. Ahora la corriente se desborda con una profunda marea fertilizante que abre lo antes cerrado, forzando lo antes prietamente plegado, y fluye sin limitación. ¿A quién daré cuanto ahora me recorre, cuanto nace y fluye de mi cuerpo cálido y poroso? Recogeré las flores y las ofreceré...¡Oh!¿A quién?

(Virginia Woolf, Las olas)




martes, 20 de enero de 2009

Capítulo XXV


Andanzas y desventuras de una pequeña ingenua que al tropezarse de nuevo
se partió el corazón.


lunes, 19 de enero de 2009

A años luz...



al norte del norte de tu norte
un camino
(y una rampa en mi descenso)
a lo intocable.




viernes, 16 de enero de 2009

En delirante himeneo



quieres abandonar tu tierra, deshacerte de todas tus posesiones, desvestirte completamente, venir corriendo hasta mi pecho, quedarte allí dormido para siempre. "Para siempre, Cecilia, sólo tenemos una vida, pero la necesito contigo". (Es curioso que llueva cada vez que me piden la vida). Lejos, a lo lejos me veo pisoteando las flores, quemando nuestros libros, rompiendo las cuerdas de mi piano, deshilachando vestidos, acabando con todo lo que es hermoso.

Y sin embargo negarme para seguir expuesta a la corriente, qué gran sacrificio sólo por comprobar qué aún padezco y respiro.




sábado, 10 de enero de 2009

La muñeca de Kokoschka




El deseo justifica mi locura.
Deformo irrealidades
para saciar tanta hambre de ti,
cuando sé que mi fin llegó
sobre el cuerpo de otro.

No puedo dejar de ensayar
nuevas humillaciones,
subyugado y engañado
por la insipidez de una boca
de tela y algodón, muñeca cruel,
mi amada silenciosa,
si esta burda metonimia
fueras tú.

Alma, sólo una vez más tu pecho,
me mata esta obsesión
por lo que no retorna.
Yo no puedo abrazarme al viento,
ni acuchillar la violencia de sus ráfagas.
Una vez más, alma mía,
sólo una vez tu pecho
y al menos mi fin sobre tu cuerpo,
la realidad de tu sangre.


jueves, 8 de enero de 2009

La novia del viento



Kokoschka, La novia del viento, 1913





y por más que lo intentabas, no eras capaz de abrazarte al viento...



Morir o matar


Habría preferido lo contrario, siempre preparada para la herida, ojalá fuera yo la que en esta ocasión hubiera muerto, nunca tú.




Nacho Vegas, El manifiesto desastre (2008)




lunes, 5 de enero de 2009

A la mañana siguiente



y después de la agitación el poso turbio, granulado, nauseabundo. El cuerpo se cansa de simular el amor y mis palabras ya no saben cómo seguir engañando. Tan encantadora, qué risueña eres... , pero si me abres en canal manarán residuos a borbotones, descenderán por el vientre, salpicará desde los pechos, recalaran en el ombligo,se verterá hasta los hombros que con tanta devoción besas, en el rostro ladeado, en los ojos entornados, en el silencio insoportable.

Hay algo que se me escapa, un sabor no conocido que me arde en el estómago y a pesar de todos los propósitos que me haga, no puedo mencionarlo.


Todavía jadeo



dijo Susan, como un pájaro joven, insatisfecha por algo que se me ha escapado.


(Virginia Woolf, Las olas)


viernes, 2 de enero de 2009

Propósitos de año nuevo...

...
Escalar hasta la cumbre, aunque me sangren las manos
y tomar allí el paracaídas.
Saltar desde el pensamiento hasta la enunciación,
no temer el vacío.
Decir, simplemente, decir
te deseo.


ANNA AJMÁTOVA (II)




(1917)




Veintiuno. Noche. Lunes.
El contorno de la capital es brumoso.
Un ocioso ha inventado
que existe el amor sobre la tierra.

Por desidia o por cansancio
todos le han creído y así viven:
aguardan los encuentros, temen las despedidas
y entonan canciones de amor.

Mas, para otros se revela un misterio
y los invade el silencio...
Yo di con esto por casualidad
y desde entonces ando como enferma.



(De Rebaño blanco. Traducción de Belén Ojeda)




domingo, 28 de diciembre de 2008

El nuevo fracaso (II)


Me he pasado la vida dando vueltas
sobre mí misma.
Ningún avance.
De repente
la conciencia de quietud.
Ni las caídas ni la eterna náusea
me mostraron de manera tan cruel
el fracaso.
Solamente esta quietud.


y que además...

...
él no me toca, no me toca
y quiero romper a llorar

(pero no lloro)

Necesito contarle...

...
que nada sucede, nada
y que mientras tanto yo me voy ahogando
en un estanque.

Mi cuerpo se vuelve anfibio.

jueves, 25 de diciembre de 2008

El charco




Suommelina (Finlandia)


"Ahí está el charco", dijo Rhoda, "y no puedo cruzarlo. Oigo el rugir de la gran muela, a una pulgada de la cabeza. Su viento ruge en mi rostro. Todas las formas de vida palpables me han defraudado. Si no alargo la mano y toco algo duro, el viento me llevará a lo largo de los eternos corredores para siempre jamás. ¿Y qué puedo tocar -qué ladrillo, qué piedra- para así cruzar el enorme vacío y penetrar en la seguridad de mi cuerpo?"

(Virginia Woolf, Las olas)




miércoles, 24 de diciembre de 2008

La vida que no tengo (II)


No llegué a tiempo.
La vida se estaba gestando
mientras me entretenía
en las sombras.



martes, 16 de diciembre de 2008

El tango de Estonia



La vida que no se menciona, la que se improvisa, la que nos rescata...


Tallinn, 23 de agosto de 2008

lunes, 15 de diciembre de 2008

Quietud


La última contraindicación nunca señalada:
el medicamento no te permitirá sentir más
(y si no sientes no te desgarras,
y si no te desgarras no hay sonidos
ni colores ni visiones deslumbrantes
que acaben en unas cuantas letras).

No, no quiero ser inmortal
ni un cuerpo plastificado.

Que el viento me golpee otra vez, por favor.

martes, 9 de diciembre de 2008

ROBERTO JUARROZ (IV)


II-4


Levantar la cortina
y confirmar cada tanto
nuestra mirada hacia el mundo.
Volver a observar
a quienes duermen caminando,
a quienes llevan la cabeza
debajo de los pies,
a quienes tienen la mirada
solamente pintada,
a quienes arrancan de los árboles
los frutos ya envasados,
a quienes envuelven su voz
con pañales de cifras
o con las vendas en jirones
de los poderes deshilachados,
a quienes creen que van hacia adelante
mientras en cambio retroceden,
a quienes arrastran sus pasos
como orugas sonámbulas,
a quienes se descuelgan
como fatigados trapecistas
sobre el colchón o la red
de los amores bobos.

Y desviar después los ojos
hacia las suturas y los cables,
enterrados o aéreos,
que conectan o empalman
la coreografía sin adjetivos
y hasta quizá sin sujeto
de la danza de las inexistencias,
el olvido del mar,
la pérdida de identidad del fuego,
la parcelación demacrada de la tierra y el hombre,
los gestos siniestros de las multitudes,
la simiesca vejez de los niños,
los decorados cochambrosos
y extravagantemente funerarios
de esta abúlica fiesta
entre relámpagos artificiales.


(De Undécima poesía vertical)


domingo, 7 de diciembre de 2008

Paris, je t´aime





Tom Tykwer, Faubourg Saint-Denis

Si dijeras...


La chica del cutis suave quería dormir contigo. Si hubieras dicho vamos, hasta cualquier ciudad, no lo hubiera dudado, siempre dispuesta a partir...




Françoiz Breut, Vingt à trente mille jours

La vida que no tengo

...

pero no, esta vez tampoco pudo ser


tonta, tonta, tonta, sólo tenías que decir
yo me quedo contigo


sábado, 6 de diciembre de 2008

El paso atrás


No hay valentía que accione
el motor del deseo.
Necesito nacer de nuevo,
hacer mía una mano ajena,
revivir en otro cuerpo.
La tormenta me sacude
bajo tierra,
las raíces aprisionan
cada acto de voluntad,
mis pies heridos,
mi decisión frustrada.
Náusea en el charco,
el agua estática,
el gesto que se abandona,
la boca que sólo conoce
la sed.


La fille d´hiver




...

y de repente me hice invierno.



domingo, 30 de noviembre de 2008

Oración


Madre que estás en los cielos...
aléjame de las niñas feas y pretenciosas
que hacen llamarse poetas.


La muñeca de Bellmer





H. Bellmer, La poupée,1933



III

Madera pintada,
pelo, calcetín y zapato
.


Así he sido yo también
sobre su cama:
amante de exposición,
muñeca descuartizada.



sábado, 29 de noviembre de 2008

Inanición


El apetito incordia, el cuerpo pesa
por una debilidad indecible.
La razón oscila intranquila,
alarmada por un fuego próximo.
De repente salta el tercer botón,
un pecho al descubierto que todo lo revela.
La masa estalla, la voluntad no resiste
y el deseo reclama su sitio exacto
en el lugar equivocado.


viernes, 28 de noviembre de 2008

MARIA-MERCÈ MARÇAL (IV)


Terbolament t´estimo. Tot el pòsit
s´ha remogut. La copa com un mar
tempestejat m´aboca, a contrasang,
restes de vells naufragis, fustes, urc
de suïcidis oblidats, quitrà
enquistat dins l´onada, algues, mort.
No sé trencar-la. Ni, assedegada,
buidar-ne tot l´embat en un sol glopsense esquitxar-te ni ferir-te, sense
arrossegar-te a l´escullera amb mi.

(De Desglaç)


Turbiamente te amo. Todo el poso
se removió. La copa como un mar
encrespado me arroja, a contrasangre,
restos de otros naufragios, maderos, altivez
de olvidados suicidios, alquitrán
enquistado en la ola, muerte y algas.
Yo no puedo romperla, Ni, sedienta,
vaciar de un trago todos sus embates
sin salpicar ni herirte, sin
arrastrarte conmigo a la escollera.


(Deshielo, traducción de Clara Curell)



viernes, 21 de noviembre de 2008

Veinticinco ejercicios de equilibrio



M.Chagall, Cumpleaños (1915)


(aunque este año no haya amor que sostenga su ramo y su alegría)




Pedro Guerra, Vidas (2008)



Cuentan que a partir de las doce de la noche empezó a nacer. Fue embrión de lechuza enamorada y nada más sentir la atmósfera adoptó el equilibrio en puntillas, los impulsos encorvados, las visiones subterráneas. Empezó a nacer durante toda una noche de tormenta incontrolada. Todavía no se sabe si sigue haciéndolo o realmente nunca nunca nació. Entonces ¿quién es esta que usurpa tu nombre?

Cecilia, la llamaron Cecilia.







miércoles, 19 de noviembre de 2008

ANNA AJMÁTOVA





Pero les advierto
que vivo por última vez.
Ni con golondrinas ni arce,
ni con bambúes ni estrellas,
ni con el agua del manantial,
ni con tañido de campana
sorprenderé nuevamente a la gente,
ni volveré a visitar sueños ajenos
con gemido intranquilo.

1940

(De Séptimo libro.
Traducción de Belén Ojeda)





martes, 18 de noviembre de 2008

Corps



Nadie me nombra,
pero me piden la voz
para alabar a los demás.

Erguida
una columna de escombros,
el veneno la recorre como savia,
mal alimentada, mal querida.
Un esqueleto roído por el dolor.
Un mal movimiento,
la danza torpe subterránea,
la fractura instantánea,
el derrumbe.

Y aún así me piden la voz.

Hacia la extinción




Pierre Bonard, Nu dans le bain, 1936.




Actriz mediocre y esporádica, los días me arrollan sin piedad, el desfile lo llevo perdido, los pasillos paralelos se llenan de contemporáneos que empiezan a hacer ruido, a enamorar, a afilar cuchillos, envidias, pasiones. Mis muñecas me miran entristecidas, tanto tiempo y nada, tan poco amor, cada vez menos amor, cada vez menos alguien. Aquella escena no fue verdad, pero ojalá la vida hubiese acabado entre olas de jabón, sumergida en el suspiro de la satisfacción, lo he hecho bien, he estado brillante, qué bellos mis pechos en el plano detalle de la mentira.


domingo, 16 de noviembre de 2008



Es mentira la tragedia, mi sollozo,
esta canción de la inercia.
Sucede solamente que he sacrificado
el placer ancestral
por la firmeza de una negación.

* * *

Y qué más dará que mi juventud se consuma en la sequía
si siempre me negué a procrear.
Quiero que me entierres junto a la acequia con mi vientre intacto, pero hinchado de orgullo,
algo que rellene el socavón de mi penitencia y mi tripa
para que no moleste a las lombrices con el rugido de un hambre póstuma.


Desencuentros


Tú no proclamas el temblor.
Yo tampoco te llamo.
De qué sirve, dime, convulsionarme
en la distancia, si no vienes,
si no anuncias ningún motivo
para esperarte.
Yo no soy vestal en esta ruina de templo
y no adoro a más hombre que a mi padre.
No, menos a ti, sólo enamorada de tu luz
cuando mi cuarto es oscuro
y con un teléfono acurrucado en mi mano
me quedo dormida llorando,
digiriendo la verdad en otros recuerdos:
tú no vendrás a encenderme
ni fue ésta la ocasión de salvarme.



martes, 11 de noviembre de 2008

ALEJANDRA PIZARNIK (III)


PIDO EL SILENCIO
...canta, lastimada mía
CERVANTES


aunque es tarde, es noche,
y tú no puedes.

Canta como si no pasara nada.

Nada pasa.


(De Los trabajos y las noches, 1965)




* * *


(Pour les francophones, je vous laisse ma version du poème)


JE DEMANDE LE SILENCE

bien qu´il soit tard, qu´il soit nuit,
et que tu ne puisse pas.

Chante comme si rien ne se passait.

Rien ne se passe.



De Les travaux et les nuits




lunes, 10 de noviembre de 2008

Lejos de la corriente



Temo el incendio de los que sufrimos
el frío.

Mi pelo de humo, mi pelo triste y feo.
Mi pelo que nunca tendría cabida
en una canción.

Ni siquiera descuartizada
podría descansar en paz
en los lugares comunes.




Christina más bella que nunca


La distancia adecuada,

versión kiss:




versión Gallery:



versión Fence:




Christina Rosenvinge, Tu labio superior (2008)


Como Alma Mahler (II)



Él le habló, entre tantas y tantas cosas, de la melancolía. También de la pasta de inteligencia que la moldea y de los libros de poesía que se acarician en los abrazos solitarios.

"Musa, yo quiero ser musa", le respondió.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Como Alma Mahler




Enamorada de los hombres inteligentes.



Violeta


Si no amo violentamente
mi cuerpo duerme en la desgana,
las palabras se agazapan,
apenas parecen existir.
Si no amo violentamente,
si no me aflijo en extremo,
mi enunciado se queda hueco
y olvidado
como el cuerpo inerte de un pájaro
junto a un cadáver en una sala de autopsias.



sábado, 1 de noviembre de 2008

OLVIDO GARCÍA VALDÉS



sale cada día a la rapiña, a ver
qué encuentra que calme
un no tener a qué volverse ,
qué,
no objeto sino causa
mediata o móvil, no nudo o nuez
de la rapiña, sino que huye, que
ni se piensa o sabe
que no hay, que es qué
lo que le falta y sale, busca
cualquier cosa, cualquier
nada que alimente , aunque nada
más cerrar la mano o mirar
vea que el hueco se mueve
y no se llena


(De Y todos estábamos vivos, 2006)



Siempre a la espera

...

¿Cuándo me tocará el turno de tenerte?


Las garras rotas


Otra vez vuelve la leona vieja
sin presa con la que subsistir.
Tiene tanta hambre y las garras heridas.
Su zarpazo débil no sirve para nada.
No le queda más destino que desfallecer
tumbada a la sombra de un vuelo de moscas
y dejarse devorar.

(Dolor de no ser la fiera elegida,
la fiera decidida)




viernes, 31 de octubre de 2008

Pequeñísima dama que no sabe del dolor



Me miro sin recordarme y siento tantas ganas de llorar.





Los días apáticos


No sucede nada, no siento nada.
Cuatro grandes vidrios insonoros
me resguardan en su cuadratura.
No me atrevo a bostezar,
menos aún a gritar por si los rompo.
En el fondo se está bien,
fuera es tan extenso el frío,
tantos peligros acechando mi carne.
Salvada del brusco trance
de pasar del silencio a los sonidos
de la vida.


BUSON (III)




Más que el cerezo
con la casita íntima
el melocotonero.


(Trad. de Antonio Cabezas)



jueves, 30 de octubre de 2008

PAISAJES (COMPOSICIÓN DE LUZ)




(4 de junio de 2008)


Suenan en la radio los valses de Chopin,
mis dedos bailan la inercia sobre mis muslos.

En el cielo una nube tiene forma de oveja, otra
de caracol, también un oso polar y una manzana.

Mi vestido negro salpicado con esas nubes de Magritte
me modela una silueta de diva italiana años cincuenta.

Todo sería tan maravilloso en este viaje en coche
de una soleada mañana de miércoles,
tan maravillosa conjunción de paisajes
si el camino no me llevara hasta tu entierro.





Sin decirme a dónde vas




W. Baziotes, Anamorphic, 1944.





Pedro Aznar, Bso de No te mueras sin decirme a dónde vas, de Eliseo Subiela, 1995.



domingo, 26 de octubre de 2008

LENINGRADO




Tanteo a ciegas los lugares extraños.
El deseo se queja de flaqueza de piernas,
el pálpito hace tambalearse a mi desorden.
Los matices que desconozco amputan dedos,
como una tentativa de escritura bajo cero.

¿Cuántos cuerpos he de atravesar aún

para encontrarle?

Kilómetros y kilómetros sin indicaciones,

traté de tatuarme en cirílico “île de beauté”,
aunque al tacto poco le importan los idiomas.



Déjà toi







Oh, Vincent, je bien voudrais être la fille qui dort sur ta veste et que tu chuchotes à mon oreille que déjà tes yeux, qu´il n´y aura rien mieux d´après.


Vincent, oh, mi Vincent, quisiera ser la chica que duerme sobre tu chaqueta y que me susurres al oído que además están tus ojos, que ya no habrá nada mejor después.


viernes, 24 de octubre de 2008

SOPHIA DE MELLO (IV)


EURYDICE


O teu rostro era mais antigo do que todos os navios

No gesto branco das tuas mâos de pedra

Ondas erguiam seu quebrar de pulso

Em ti eu celebrei minha uniâo com a terra


(De Dual, 1972)



EURÍDICE


Tu rostro más antiguo era que todos los navíos

En el gesto blanco de tus manos de piedra

Olas erguían su quebrar de pulso

En ti yo celebré mi unión con la tierra


(Traducción de Jacobo Sanz Hermida)



Diez años después





El lugar y la noche exacta, aunque no el momento. Sucedió poco después, la sala más vacía y oscura. Me acerqué a él tambaleándome, agarrándome muy fuerte a la botella de cerveza, sin atender más a timideces, dispuesta a comprobar si la magia surtía el efecto deseado en la situación indicada. Le pregunté al oído:


¿Conoces aquel poema de Sabines?

"Debí haberte conocido diez años antes, o diez años después, pero llegaste a tiempo."

Me miró maravillado, no sé si por el asombro de que conociera a ese poeta o si bien por la declaración que exhibían las palabras. No lo llegué a saber. Me quedé suspendida en sus ojos y a los tres segundos me disculpé. Salí corriendo en busca del baño, una arcada anunciaba mi desastre. Vomité mientras lloraba y la valentía se iba por el desagüe. No volvió.




viernes, 17 de octubre de 2008

JOSÉ MARÍA FONOLLOSA



PLAÇA DEL TEATRE 1

No al árbol, no a la nube, no a la estrella.
No al amor, amistad, hoy... No al mañana.
Qué gran liberación de servidumbres.
Maldita vida tanto a mí aferrada.


(De Ciudad del hombre: Barcelona)



martes, 14 de octubre de 2008

La noche en paracaídas (II)


El recuerdo de un lustro de saliva. Aquella estancia tan luminosa, con sus techos altísimos, una chimenea apagada y varios libros afilados en su ménsula. Huidobro junto a otros poetas, mi cuerpo serpenteaba en el agua. Lo supe entonces, no le podría olvidar en su habitación de una ciudad del sur de Francia. El gran ventanal miraba a una calle empedrada de pasadizos de hiedra. Todo irradiaba luz, todo estaba dispuesto para ser escrito en un poema (nunca llegó, jamás me atreví a contarlo), para pervivir en la memoria. Amaneció como en una mattina de Einaudi, el sol de diciembre incidiendo en los desnudos. Una raíz me atravesó el pecho.
Por aquella época coleccionaba amantes como souvenirs de países lejanísimos, exóticos, intransitables. Pero eso fue antes, justo antes del momento en el que no fui capaz de volver nunca más de Santiago de Chile. Incapaz de volver con la vergüenza de no haber sido lo suficientemente hermosa para quedarme reposando en las repisas de la habitación más maravillosa en la que ha dormido mi deseo.


lunes, 13 de octubre de 2008

La noche en paracaídas




3, rue de la Reine, d´une ville du sud de la France



Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.


V. Huidobro, Fragmento del prefacio de Altazor.

domingo, 12 de octubre de 2008

JUAN GELMAN


INTERRUPCIONES


La lengua del dolido jadea de amores indecibles, apenas entrevistos, como fuegos que le acechan la boca y ningún daño apaga y arden en lo que no será.


(De Salarios del impío)


sábado, 11 de octubre de 2008

La marioneta muerta






K. Kieślowski
, La double vie de Véronique

Si acaso ella


Precisas de un solo chasquido
para encenderme.
Una tímida llama oscilante.
Siento tu aliento rozando
mi nuca,
el estertor del soplido
y cómo de repente me apagas.



Si esta noche fuera ella


(Oye, Q.)

¿Por qué me llamas ojos preciosos
si no me miras más de un minuto?



Alrededor


(Después de Q.)


Veo a quien debía venir
irse a lo lejos.

El momento no se acordó

de acomodarle mi silueta.
Me quedo fuera.

El tiempo no se acordó

de mandarme un aviso.
Llegué ya tarde.

Los días se van con él

y yo sigo mirando embobada
una pantalla encendida:
lo que no ocurrirá,
lo que podría haber sido.


viernes, 10 de octubre de 2008

ALEJANDRA PIZARNIK (II)


FUGA EN LILA


Había que escribir sin para qué, sin para quién.

El cuerpo se acuerda de un amor como encender la lámpara.

Si silencio es tentación y promesa.


(De El infierno musical, 1971)



Espiralea

*





El humo fue indicio
(una espiral de fuego
que envolvió la vida),
la ceniza testimonio
de que una vez existió,
pero que ahora está muerto.

Dije bien, muerto.

martes, 7 de octubre de 2008

Ojos verdes, pelo negro



"Da, te perdono mi verso"


Su cuerpo desnudo enraizado en las sábanas
como un árbol del deseo.
Su voz de alambre susurrándole en el precipicio
"salta conmigo".
Maduraron los frutos en sus manos
y fue una caída tan dulce.

(Gotitas de lluvia sobre los cristales de Copenhague,
un aire de Satïe, "cántame un verso en francés".)

Poco importaba que la luz que se alejaba
por el túnel de estrellas
no fuera azul.