Schubert, Der Tod und das Mädchen, op7 nº3 D531 (1817).
.
![]() |
Sophie Saller |
|
Palacio de la Magdalena, Santander.
28/ 05/ 12
No comprendo por qué el mundo,
no comprendo por qué yo en él,
para qué,
hasta cuándo.
Por qué tanta belleza dañada,
por qué las espinas en la planta
de los pies.
No comprendo por qué este mar
y su calma
cuando yo, ahora, aquí
tanta agitación,
tantas ganas de morir.
|

Aun cuando la naturaleza de los inmaduros
fuese causar daño a los demás seres,
sería incorrecto irritarse contra ellos.
Pues esto sería como sentir rencor contra el fuego
porque en su naturaleza está el quemar.
Late, late, late, pequeñísimo corazón de un pájaro al borde de su rama precipicio.