Cada mañana salía a pedir agua a un pozo . Pedía, rogaba, suplicaba. El pozo no oía, el pozo no me veía. El pozo estaba seco.
Pero fue mi sed la que hizo estallar el vaso...
Pero fui yo, calor, lealtad y hogar, la que desbordó y estalló el vaso....
*
La danza entre la que persigue y el evitador tuvo que parar por un rayo. Incendio que abrasa o incendio que hiela: la tierra quedó yerma.
*
Mi rostro está quemado por la sal, sin embargo sé moverme en los abismos y mirar a la muerte a los ojos sin temblar y voy a resucitar y voy a brillar con tal intensidad que no tendré que volver a rogar: te quiero, te necesito, mírame, soy yo, estoy aquí, sé mi hogar.
Soy ese agua pura, saciante, libre de manantial mágico que fluye, oculto y misterioso, entre las rocas. Solo una vez en la vida. Si se abandona, no se volverá a encontrar.
Soy ese agua, no el estanque, no el pozo, no la aridez: soy el agua.
*
Antares, Picas, Bungula, Sirius, Regulus y otras estrellas fijas titilan dentro de mi pecho para darme un mensaje de consuelo que me ayude a dormir:
No esta noche, no mañana, pero no tardará en suceder: vas a beberte con el mayor y más absoluto placer toda esa belleza bendecida. No más sed.
*
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.
*
Así será.
*
Pero, oh, dios, cómo te echo de menos. Algún día, lo sé - más bien mi corazón lo sabe como siempre lo supo todo- rogarás sediento en silencio al pozo seco y me recordarás...
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