domingo, 21 de febrero de 2016

Abandono



Crecías torcida. Invasora. Crecías en el lugar equivocado. 
En el cuerpo equivocado. 

Secreto el hueco de tu vacío. Algo que ha de silenciarse para que sane la tierra. 

Mi manera de abandonarte, pequeña dama portuguesa*.





* Le precede un fado, canción de cuna. Origen. Historia del primer abandono. De la tristeza heredada.

domingo, 14 de febrero de 2016

Desahucio



Los pañuelos manchados por el suelo. No hay vasos limpios. Los platos sucios se desparraman. La basura rebosa y el olor empieza a ser nauseabundo. Ya ni me molesto en limpiarme las legañas ni la costra escamada de las heridas de la cara. Tampoco me depilo. No me peino. No me adorno como antes con pulseras y pendientes. Uso la misma ropa toda la semana. Acumulo libros y su polvo. Me cuesta un mundo alcanzar uno. Me obligo a el primer poema. Me fatigo en el segundo. No sigo. No me apasiona nada ni me ilusiona que algo pueda cambiar mañana. La única novedad son las sombras que comienzan a acecharme, mediocridad de fantasmas sin carisma. Espero en la desgana, atrofiada, seca. Cansada. Sin embargo, espero: un movimiento externo empujándome al final. O, al menos, la salvación catártica del llanto.



Escribir, para qué


Escribir siempre ha sido mi particular forma de extorsión afectiva. Pasiva agresiva que exige delicadamente ser aceptada, ser querida. Y aquí está el resultado: me he quedado sola y hablo para nadie. No merecía otra suerte. Lo sé ahora que se resquebraja mi techo de cristal. No hay nada más que pueda alcanzar. Me enseñaron a escribir no para deslumbrar,sino para trazar el camino que habría de seguir el filo sobre las venas. Y a contar no los años, sino los miligramos del sueño que sepulta. Y las piedras que hace falta llevar en los bolsillos para que el cuerpo pese bajo el agua. 



*  *  *


Me asomo, me miro. Me asusta el reflejo. No he crecido como esperaba. Decido. No es necesario llegar más lejos. Aquí están las piedras. Y éstas son las aguas turbias que he elegido para mi muerte.




lunes, 8 de febrero de 2016

Quién soy




Solo un animal temblando

en la vulnerabilidad de la luz 

                                      a la intemperie.



domingo, 7 de febrero de 2016

Danielle Collobert







Incompleta y vaciándose. Cortándose. Entrecortándose. Deteniéndose asomada a la vida inversa. La voz clarividente y dolorida de los que sabemos el final. 

Te traduciré. Me iré. No trascenderá. Mientras, alguien mira cómo se expande la grieta. Porque alguien siempre mira. Te mira caer. Deteriorarte. Desexistir. Siempre un voyeur para tu miseria. Alguien que ni siquiera lee. Te mira. Ahí la grieta, ves. La humedad. La erosión. El polvo. Lo que se pierde en el viento. Lo que no importa. La que no importa. Pero, Danielle. Te leo. Danielle.








miércoles, 3 de febrero de 2016

El proceso


Espanto y ansiedad ante cualquier proyecto cotidiano. Sin embargo, desvelo planeando paso a paso la pérdida. Me esmero en los detalles del proceso de degradación, atenta al cuidado de la desexintencia. En la manera de destruirme y arrastrar la música hasta el final. Hasta el fin.