martes, 29 de noviembre de 2016

Letraherida - "Che si può fare"



Las letras me hirieron con crudeza. Leerlas, trazarlas, habitarlas. Dárselas a él, a los otros, recogerlas del suelo, curarlas-me de su invisibilidad. Hay ojos que solo deberían saber del cielo y de las aguas: hacia dónde emigran los pájaros, con qué viento llegará la tormenta, en qué momento el retroceso de las olas acabará en un embate violento.



 Recuerdo nítidamente el primer momento en que puso el lápiz entre mis manos y el dedo con el que iba señalando mi voz infantil.



 Llorar hacia dentro, salinizar en columna dorsal, ensayar la caída, romper el tímido borrador del fracaso, tomar la mirada del loco que incendia los bosques y arrojar los libros al fuego.



 ¿Qué puedo hacer?



 Cerrar los ojos.



 Callar.










domingo, 27 de noviembre de 2016

GLORIA FUERTES


LA VIDA ES UNA HORA


La vida es una hora,

apenas te da tiempo a amarlo todo,
a verlo todo.
La vida sabe a musgo,
sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron. 
Al final escogemos un lugar peligroso,
un pretil, una vía,
la punta de un puñal donde pasar la noche. 


De Todo asusta (1958).




jueves, 24 de noviembre de 2016

Cuando ni siquiera la música



Ni la noche ni el día podrán distinguirse. 

El pozo seco será una extensión de la boca que no necesita beber, de la voz que ya no necesita el auxilio. 

Cuando ni siquiera quede la música el ser se doblará en su sueño de haber creído nacer para moverse en la ilusión de las esferas.

Nacer - desnacer. En medio nadie nada. Solamente la música. Hasta que acabe. 




Antônio Meneses & Maria João Pires - Bach: Pastorale BWV 590 (arr. Roemaet-Rosanoff)


BLANCA VARELA (V)



Noche afuera



ascender de la noche
hacia la oscuridad más plena
hasta encontrar agua que no se bebe
ni corre bajo el pie
agua que no se oye
ni se ve


o esperar en la boca del pozo
que se cierra
la cuerda que es carne de mi lengua
que te dice y te cuelga



El falso teclado, 2000.



¿Amor propio?



A mi pesar, existí. Floté en las aguas turbias del líquido amniótico. Bebí leche tóxica del pecho de mi madre. Luego llegó la ausencia y la herida aún incurable. 

Para poder sanar, primero, me piden amor propio. Yo pocas veces he sabido lo que era ser amada. Mucho menos por mí misma. Sigo pautas terapéuticas y trato de abrazarme. Me pincho con mis púas, me espanto de mi cuerpo envejeciendo sin piedad, me horrorizo frente al espejo de mi llanto. Violencia verbal, violencia física, contra mí, contra cualquiera íntimo o ajeno. Convencimiento absoluto de que estoy adoptando el movimiento de los que toman impulso en el salto, de los que encogen su estómago y se tragan el vómito tras la náusea, de los que se rompen tajantemente la garganta. Amor propio, me piden...

¿Cómo se consigue eso?





martes, 22 de noviembre de 2016

Nunca será mañana




Nunca me has oído leer.
Nunca me has oído decir.
Nunca supiste qué amalgama 
de delicias y dolor
compusieron la voz
que se frenó una y otra vez
frente a la muralla de mis labios.

Nunca me contemplaste
llorar mientras reía
mover el universo con los ojos,
vestirlo de belleza
y destruirlo con gritos
callados. 
Nunca sabrás si fui la que imaginaste:
una aproximación ilusoria o verdadera
de tu borrador equivocado.

Nunca sabrás cómo fue escrita
cada palabra
Dónde.
Cómo la postura de mi cuerpo.
Qué música sonaba en mi cabeza.

Nunca me verás porque no puedo ser vista.
Soy ese fantasma que creyeron que nació
y al que falsamente dotaron de vida.

Nunca me verás porque aquí
decidiste y decidí
que acabaría todo.







ps. Nunca escribí. Escritura automática. Fui canal de alguien, médium. Tal vez de mí misma. Ya no tengo nada más que decir (o sí, tomando a Alejandra, hacer el amor contigo dentro de un poema sin que ni yo me diese cuenta de ello. Pero no, no tengo nada que decir). No vendrá nadie después a leer mis labios muertos, descompuestos, olvidados. Nunca será mañana. El hilo se ha roto. Fin. Fin. Fin.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Treintaitrés



Pesan tan poco las piedras,

tanto los pétalos de las flores.

Quédate el amor que como a nadie

le fue dado,

tan grande para un ser formado

en la ausencia

en el hambre

en la sed.



Ya ha empezado a llover.

Ya han empezado a llorar.



El sueño es un hondo y largo río.



"Dearest,

I feel certain I am going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t recover this time. [...] You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don’t think two people could have been happier till this terrible disease came. I can’t fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can’t even write this properly. I can’t read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that – everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can’t go on spoiling your life any longer.
I don’t think two people could have been happier than we have been."






domingo, 20 de noviembre de 2016

Previsiones


Mañana será lunes 21 y lloverá.

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso 
del 21 de noviembre de 1983,
alguien muy pequeño y empapado en flujos y sangre
estará desatendido,
sin el coro que le envuelva en aliento, dicha y vida.

La placenta será un teléfono roto, apagado.
El cordón, la soga de un larguísimo sueño. 

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso,
no nacerá,
sino todo lo contrario. 




Un día cualquiera


Mañana para ti solamente será mañana.

Lo que ocurrirá aquí, aquí abajo, más abajo
de ahí desde donde crees que estoy hablando,
ya ha dejado de importar. 




Antesala o último día antes de


He perdido el trazo
En la parálisis de la palabra

No querer
No saber
No poder

Decir


La ira
El odio
El desamor

De      contra  mí

Desahuciada
Me reduzco a la violencia del puño,
al alarido.




martes, 15 de noviembre de 2016

Soleil levant



Hoy el pasillo ha sido otro. También el cuadro. No me cegó el polen de los lirios de muerte, sino que me eclipsaron las aguas oscuras bajo un sol enrojecido. Un círculo de fuego en el que quedé encerrada cuando una nueva médico comenzó a acariciarme entre cálidas palabras, pidiéndome dulcemente cama antes de las 12 y tres comidas al día. Y las aguas me mecían mientras la báscula dictaba: "Estás delgadita, no bajes más de peso". Mi plan perfectamente urdido en la náusea y el abandono: reducirme a nada. Sin embargo el sol nace y cae, nunca muere. Se cierra como párpados felizmente cansados de un día cualquiera en la inercia animada.




* * *

Entonces la luna ojo de perro alucinado y lago de bilis del deseo reprimido. El cuenco de agua y avena que no alcanzo a beber, lengua de gata cansada. Entonces la luna que no fue ni el domingo ni ayer, sino hoy. Entonces el ojo cortado por la navaja de la imposibilidad. Entonces la luna, aura de sangre sobre la nieve. Pero mi llanto contenido en el tren. Mi llanto contenido al decirle amablemente a la chica de la caja que me cobró "dues vegades" los tomates en rama. Mi llanto contenido subiendo la Rambla cargada de compra. Entonces la luna. La música remando adentro. Entonces el cascanueces en su pas de deux. La bailarina que ya no puedo ser, mi cuerpo fosilizado en la sal. Entonces el puente de las vías y la luna inmensa recorriéndome la espalda. Colgada de mi cuello, ad-hiriéndome en su abrazo penetrante. Y el llanto se derrama. Y un sol encendido, ese sol hipnótico y candente explosionando como estrella inmensa en el núcleo de mi útero vacío, sedado, dormido. El deseo incorrupto "como el corazón del ámbar" y  el "amor más viejo que el ámbar de Livonia" (como cantaba Marina). La última luna, mi última luna. El último abrazo. El último sol. 

Solamente quedarán mañana las aguas turbias de ese cuadro de Monet donde un día habré de ahogarme al recordarlo.












lunes, 14 de noviembre de 2016

La última luna




Te veo alejada y borrosa, como todo lo demás. No me ha extasiado ni tu brillo ni tu cercanía. Solamente, bajo la neblina, creí ver en tu blancura la cara de una niña aterrorizada. Quizás un fantasma en el reflejo de un estanque de leche. 


Nada especial, como esta última semana, mi última luna. 








martes, 8 de noviembre de 2016

CHANTAL MAILLARD




Ofuscada         dis

traída de la acción
rutina

araña errática


en su afán por

seguir tejiendo

acierta


justo allí

donde el desgarro.




De La herida en la lengua, 2015.




domingo, 6 de noviembre de 2016

Me ahogo



No hay bálsamo en las palabras.

Sueño que mato, que mi casa se inunda, que deja de ser mía.

Sueño catástrofes que acaban naturalmente

con todo.

Abro los ojos y pesa

el cuerpo

el aliento

los mismos ojos



Enciendo la luz para nada

conozco cada elemento inamovible.

Podría estar ciega

Podría estar muerta

No cambiaría mucho

Tal vez, el sueño.


Misa de Réquiem K 126


  Durante el ensayo previo al concierto en el Palau de la Música


No dejaba de mirar el techo, las flores, las ramas, la luz colorida de las vidrieras, toda esa belleza modernista. Iba leyendo la magnificencia de los nombres de los grandes compositores. Sonaban las voces, la música. Mi canto. Y no sentía nada. Era hermoso, sí. Pero nada. A veces me dejaba oír y me decía terriblemente extraña, excluida, un animal fuera del hábitat al que sin embargo pertenece - o creía pertenecer. Y sé por eso que estoy más cerca de la muerte de lo que he estado nunca. Y lo más terrorífico es que lo siento con tanta serenidad, con tanta naturalidad que no se trata de reclamo o amenaza, sino constancia de los días que se van agotando junto al cuerpo.