sábado, 21 de enero de 2017

Epílogo



No me queda nada, 
nada que no sea mi cuerpo,
nada más por destruir.





Jóhann Jóhannsson, By the Roes and By the Hinds of the Field, Orphée (2016) 







lunes, 16 de enero de 2017

El último final


No sabía que hoy era el día más triste del año. Tal vez eso explique por qué el punto y final se ha anudado en mi pecho sin dejarme respirar, solo llorar, llorar y llorar que ya no pueden existir más letras ni más vidas más allá de este momento. Que este es el definitivo y último final.





domingo, 15 de enero de 2017

Despedida en el frío




Las cuencas de los ojos de la pequeña ciega arden de tanto llanto en combustión. Se abraza a este árbol helado, a las páginas que no sirven para nada. Tiene tanto frío, la inclemencia del cuerpo que se abandona. Se abraza al árbol, al cerezo helado, al cobijo frío. Se abraza desesperada a lo único que es capaz de alcanzar. Las cuencas de los ojos arden. Y se hace el milagro. El árbol empieza también a arder.


En el incendio todo desaparecerá.




(Gracias por diez años de palabras sin rostro y de cariño furtivo.)


He soñado con la ciudad en la que fui deseo



Creía que solo me querían por mis ojos. Por eso un día, para poner a prueba mi sospecha, me los arranqué y los arrojé al viento (cayeron rodando a la zanja, por el sonido de su música sé que no fueron muy lejos). Ciega, no he podido agudizar el tacto. Aunque sentí como ya sin ellos, aquellos  reclamantes del deseo se fueron marchando. Alguno tardó un poco más de lo esperado, lo hizo a tientas. Ya no queda nadie, soy capaz de oler el abandono.

(Y qué estúpida idea mutilarme por una nada que ya existía)




El dolor también es un canto


El dolor también es un canto. Un gloria en las alturas celestiales que se hacen añicos para llovernos encima sus ruinas. 

A veces imagino a dios como una araña imperceptible tejiendo una gran niebla. Sólo los ojos condenados son obligados a ver a través de ella la oscuridad de la nieve, el lodo del agua más pura, la piel espantada con el solo roce de una hebra al atravesar el follaje donde los otros están cegados, enredados en la viscosidad complaciente de la sutilidad de sus hilos.

Una baba cayendo lentamente de una boca enmudecida que solamente es capaz de entonar un canto:

Gloria en la inmensidad de tu terrorífica altura.





A. Vivaldi, Laudate pueri (Psalm 112) RV 601: VII. Gloria. Magda Kalmár (soprano)




viernes, 13 de enero de 2017

ROSE AUSLÄNDER


MÁS


Del capullo de fuego enrollado
sol una luz sin escorias

Antiguo secreto
graba en tu piel
obstinada escritura
La aguja
se entierra en tu tejido

Grietas tiene el sol de pronto
tú no sabes
cuándo ensarta la llama
obsceno un vientre en la mandorla

Sombra tu paso
asombrado llevas tú la carga
de alas incrustadas

De la costilla del cielo pelado
Sol eterna Eva
con manzanas rojas juego de pelota
absorbe tu aliento
su aroma

De la trama arterial brota una pluma
la luz del mar hunde
más sombra

más




De Aún queda mucho por decir.
(Trad. de Nuria Manzur Bernabéu)




MEHR

Aus  dem Feuerkokon gerollt
Sonne ein Licht ohne Schlacken 

Uraltes Geheimnis
ritzt zähe Schrift
in deine Haut
Der Zeiger
wühlt sich in dein Gewebe

Sprünge hat plötzlich die Sonne
du weißt nicht 
wann schlägt die Flamme ein
obszön ein Lieb in der Mandorla
Schatten dein Schritt
verwundert trägst du die Bürde
verkrusteter Flügel

Aus Himmelsrippen geschält 
Sonne ewige Eva
Ballspiel mit roten Äpfeln 
dein Atem fängt auf
ihr Aroma

Im Aderwerk springt eine Feder 
das Lichtmeer versinkt 
mehr Schatten 

mehr



Es bleibt noch viel zu sagen, 1978.






jueves, 12 de enero de 2017

“Pallaksch, Pallaksch”



He aceptado la derrota.


El destierro de Marina,
el silencio de Celan,
las piedras de Virginia,
el bosque de Chantal,
el encierro de Emily,
el dolor de Holan,

la noche de Alejandra.

He aceptado la derrota,
esquirlas, balbuceos
de voz quebrada leyendo
en cada letra mi fracaso,
la total imposibilidad
junto al áspero tronco
de este árbol
que no da sombra ni luz,
que ya no puede crecer más.




(Se acerca el final)









miércoles, 11 de enero de 2017

Borrador del frío



Ha deambulado por los espacios 
del frío
               desnuda
reclamando la piel del otro. 

Ha lamido la herida abierta
para saber si podía sangrar.

Errática y raquítica,
huesos deshilachados,
ha olvidado para qué servían
sus pies, sus manos,
y por qué una mañana de lluvia
le dieron un nombre
y su abrigo.






martes, 10 de enero de 2017

Crónica apresurada de una bolsa en la cabeza o ensayo en el lago.



A los cuatro gatitos muertos no-natos y al vientre con el que comparto dolor. 



Nacemos envueltos en muerte. La vida no es mucho más que el movimiento de abrir y cerrar ojos cegados, y de coger aire y expulsarlo creyendo innegablemente en el aire. Flotar en un mar incierto. Yo, ahora, escribo sabiendo que no existo. Solamente tuve auténtico aliento durante mis tres primeros años de existencia. Un día después desperté ahogada con una palabra atravesada como una espina en la tráquea. "¿Mamá, qué es la muerte?" No dijo nada, tan solo señaló sus párpados desfigurados por las lágrimas. Aprendí que cada llanto es una nueva muerte. Hoy ya ni siquiera lloro por estar habituada a que eso que los demás llaman vida no nos haya concedido más que unos días de tregua. De nuevo el duelo, la pérdida, el amor que se escurre entre los dedos sin vasija que lo contenga, sin condescendencia hacia los seres que se creen dignos de paz, seres, al fin y al cabo, buenos.

Miro las vías del tren asomada en el pretil del puente. Todo es humo, suciedad, extrañeza, desorientación, soledad invisible.

¿Qué tengo? ¿Para qué valgo? ¿Por qué aquello que toco con la prudente ilusión de una amante primeriza se descompone antes de formular su nombre?

Pero no me tiro porque el sitio es feo. La estética del suicida.



Tras la violencia, Leila Amat.


sábado, 7 de enero de 2017

Poética (sin descanso ni paz)


Me he muerto de poesía
que no servía para nadie.



CHANTAL MAILLARD





Nadie puede seguir el curso de dos ríos 
bajo las mismas nubes o las mismas estrellas.
Permanecí donde confluyen y quise retenerlos,
mas siguieron su curso
bajo otros cielos, otras nubes.



De Poemas a mi muerte (1989)







viernes, 6 de enero de 2017

¿Nos salvará la música?



Alguien tiene una nada que decir. Pero se calla. 


 Esta noche prefiere dormir.









J.S. Bach - Variaciones Goldberg, BWV 988 (Zhu Xiao-Mei, piano)


jueves, 5 de enero de 2017

Marinas



IV

En la sal, en la verticalidad de la última luz. 
Convertir las olas en pira sacrificial porque la culpa 
es un veneno sin antídoto. 
Dejar que los peces me besen la lengua rota. 
Ponerme un collar de algas, soga marina. 
Embellecer en el naufragio.








domingo, 1 de enero de 2017

MARINA TSVETÁIEVA



UNA CITA


A la cita contigo llegaré
aunque tarde. Recogeré
la primavera, llegaré con el pelo gris.
La has fijado muy arriba.

Iré infinitamente... Ofelia siempre recuerda
el gusto de la artemisa.
Atravesaré montes, y plazas,
atravesaré almas, y manos.

Vivir muy despacio la Tierra. Lluvias
de sangre. Cada gota, una cala.
Pero siempre la cara de Ofelia
en la amarga hierba, como un arroyo.

Aquélla que, por un sorbo de pasión,
tragó arcilla. Toda clase de flores.
Muy alto yo te amé:
me enterré en el cielo.



18 de junio de 1923




(Trad. de Monika Zgustova y Olvido García Valdés)