sábado, 31 de diciembre de 2016

Las vencidas



Todo día es un ensayo de tinieblas, de imponer olvido tras olvido mientras se atraviesa de puntillas un campo minado.
Cada día es un recordatorio de imposibilidad para los vencidos. 
Día a día, un rostro se dibuja con pigmentos de sangre mostrando el revelado de la escena de aquello que, sin embargo, nunca ha de olvidarse: la sombra diminuta de un cuerpo mutilado que perdió batalla de vida contra su madre.     El silencio helado de esta zanja. 




H. Górecki, Sinfonía n.3, Op. 36









lunes, 26 de diciembre de 2016

Marinas


Costa de la luz


I

El horizonte partido.
Un pez plateado
cortado por la mitad.
Su sangre iluminada
llenándome los ojos,
cayendo gota a gota
en el cuenco metálico
de mi sacrificio.






II



La luz derramándose
en las aguas oscuras
del último invierno.




III


Cerrar los ojos y oler las olas:
ondulación vibrante de la música
                                      de mi muerte.












sábado, 24 de diciembre de 2016

Sanar


(Aquí, detenida, tu Estampa naïve número 2 
con la que no volveré a temblar nunca más.)



Silenciar tu música.
Silenciarte.
Borrar así tu huella.

Limpiar la herida.









martes, 20 de diciembre de 2016

(Contra) natura



El animal que devora a sus crías al nacer. 

Qué importa ya el mundo y su moral contaminada. 

Qué importa los motivos para ser o no naturaleza en su inercia. 

El mayor acto de amor no fue darles vida, sino abolirla para que nunca conociesen el acecho diario de la muerte.







lunes, 19 de diciembre de 2016

Deleite en la pesadilla


Hay un secreto que solo se revela en el sueño. Ni tú misma lo admites, lo conoces.
Odias el amor, el compromiso, el vientre fecundo, el fruto que nace y te enfrenta con la candidez de su rostro a tu derrota: no es tuyo, no has podido tenerlo. No sabrías tenerlo, tampoco conservarlo.

***

Has envejecido y huelo desde muy lejos el alcohol de tu muerte. El estómago se ha cerrado. Solamente mastica almendras amargas (el paladar también es exceso del pasado). Vas cercando tus tierras y almacenando madera mojada que crees que servirá de pira. Vas cerrando el paso. Ahora, justo ahora que adivino (soy la Tiresias de un luminoso inframundo) tu rostro y el cuerpo que me vetas, ahora araño las rocas - hasta desollarme de dolor - de ese acantilado del que no me permites salvarte.


Vienes a susurrarme que casi estuviste cerca, pero igualmente te alejas. Te dejas caer.


La imposibilidad de mi mano* no te sirve.





* (Cortázar, Otros cinco poemas para Cris.)


***

Yo no sé qué es el deseo. Tal vez volver los ojos hacia dentro y mirar fijamente el agua de un río oscuro donde me sumerjo desnuda repitiendo una invocación impronunciable en la vigilia. 





sábado, 17 de diciembre de 2016

GERTRUD KOLMAR


SIN FRUTO

Las mujeres del oeste no llevan velo.
Las mujeres del este se lo quitan.
Quisiera esconder mi rostro bajo un velo oscuro;
pues ya no es agradable a la vista, ya no es hermoso, está grisáceo,
   agrietado, como las piedras de un fuego exangüe, frío.
Mis cabellos, espolvoreados de ceniza.

Así quiero esperar sola en el crepúsculo en el banco estrecho,
   de alto respaldo,
así quiero quedarme sentada, mientras la noche vacilante
    se hunde a mi alrededor ,
un velo negro.
Me envuelvo en él, cubro mi rostro.

Pero mis ojos están fijos...

Veo. Siento:
por la puerta cerrada entra sin hacer ruido
un niño.
El único que me estaba destinado y al que no he dado a luz.
Al que no he dado a luz por culpa de mi pecado. Dios es justo.
Y yo guardo silencio y no me quejo, llevo y escondo su cabeza,
   y así puedo buscarla 
alguna noche.

Un varón.

Sólo ése: tierno, mudo, implorante, con suaves, sombríos rizos, 
bajo la frente morena los ojos verde grisáceo de mares
  desconocidos de aquel al que amé,
  al que todavía amo.
No me teme, no retrocede tembloroso ante las caricias
  de los labios, de las manos ajadas.
Se acerca, su terciopelo azul roza mi brazo, y sus dedos
 pequeños, juguetones, me agarran el alma,
la afligen.
A veces me trae su canica, la oscura, con vetas doradas,
  la llamada ojo de tigre,
o  también una flor, un pálido narciso,
o una caracola, rojiza, con verrugas. La alza con delicadeza
  hasta mi oído, y yo escucho el murmullo.

Una vez
en mitad de la noche, una noche de invierno,
me desperté y miré a través de las sombras:
el que me amaba descansaba sobre mi lecho y dormía.
Su respiración era el murmullo de una caracola en medio del
  silencio.
Escuché con atención.
Dormitaba profundamente, protegido de ese modo por mi amor,
entre sueños que desplegaron sobre él las alas púrpuras, como 
  el jugo de la granada llena de semillas
  que habíamos compartido.
Paz.
Yo era feliz y me levanté y me senté, orando con fervor,
e incliné de nuevo el rostro y lo apoyé en mis manos y balbucí
  un agradecimiento tras otro.
De mi sangre
brotó una rosa...
Ésa fue la noche del origen,
que quiso la bendición, noche de la súplica no susurrada, pero yo 
  no te engendré.
Mira a tu madre llorando...
También tú morirás.
Mañana cogeré una pala y, bajo los arbustos de bayas de nieve,
  te enterraré.



De Mundos, 1937. (Traducción de Berta Vias Mahou)


viernes, 16 de diciembre de 2016

Mientras duró el olvido


Viniste sin avisar. No te había reclamado. Habían pasado tantos años y, sin embargo, algunas noches de insomnio recordaba todavía el sabor del vino blanco, las tímidas palabras, los ojos extraños, las caricias oscuras. Me hiciste olvidar y fui animal agitado, violentado, rendido. Mi pequeña dentellada inofensiva, tu aullido enajenado, un rayo fulminante, el cielo hecho pedazos, pájaros heridos abandonándonos, casi muertos, el sudor como llanto de tu sien. Llegaste y me hiciste olvidar y confundir
 delicia con dolor.  Luego el perdón mudo en el último abrazo. Y otra vez, la pérdida hecha costumbre, la lejanía de un tren.








lunes, 12 de diciembre de 2016

Sal de aquí




Vas a venir hasta esta cama enferma. Vas a venir a visitarme en mi desastre. Me pregunto. No, huirás cuando me huelas, cuando te espanten mis huesos y mi voz débil, entrecortada, sin nada interesante que decir. Sin nada.

Necesito destruir tanto como aferrarme a algo: un cuerpo, una viga en las alturas, una falsa promesa. Lo que sea. Es la pasión, mi pasión de criatura nocturna que se sabe amarga, maldita. 

No vas a soportarme. Así que corre, márchate. Ahora.



domingo, 11 de diciembre de 2016

Czarne włosy*

Debido a F.




Encender la noche, la única noche,

injertándome en bulbos de luz.






* Black hair en polaco.



sábado, 10 de diciembre de 2016

Éxtasis de la pérdida


Sola.
Todos se han marchado. 
Les eché y se han marchado. 
Era inalcanzable, 
había que tocar fondo, abajo, muy abajo, 
escarbar la tierra con el ruego, 
masticar las piedras con las manos. 
Abajo, demasiado abajo. 
Pedirle paciencia al fuego,
exigirle fidelidad al barro. 
La espera duró un solo viento.
No, no les eché, no aguantaron. 
Sola.
Ojos vacíos fijados en la pérdida.
Tanto dolor abrasa, casi un gozo.
Sola.
Todos se han marchado 
Todos.
En silencio.
Todo es silencio.
Lirio.
Agua.
Cieno.
Musgo brotando entre los dedos.
Ramas clavándose en mi pecho.
Insectos devorándome la boca. 
Sola.
Tajo vertical.
Flujo anfibio.
Sacudida, gemido.
Silencio.
Sola.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Levedad



Parc de C. B.


Me piden que mire al cielo, a la copa de los árboles, que me deje eclipsar por la luz. Que vea el día. Obedezco. Madrugo. Casi sucede el milagro. 

El pajarito rechoncho que se acerca audaz y escapa, el cromatismo dorado que ciega a mis ojos hechos de sombra, el crepitar de las ramas en la ausencia de ruidos. Casi el milagro...

Una hoja allí arriba se tambalea. Me piden un verso de vida. Mi lengua lenta y perezosa trata de balbucear, de recomponer los sonidos. Pero enmudezco. Porque qué le importa a esa hoja - al mundo - si yo la contemplo y lo digo, si me ciego y me silencio, si la veo o no caer. 




martes, 29 de noviembre de 2016

Letraherida - "Che si può fare"



Las letras me hirieron con crudeza. Leerlas, trazarlas, habitarlas. Dárselas a él, a los otros, recogerlas del suelo, curarlas-me de su invisibilidad. Hay ojos que solo deberían saber del cielo y de las aguas: hacia dónde emigran los pájaros, con qué viento llegará la tormenta, en qué momento el retroceso de las olas acabará en un embate violento.



 Recuerdo nítidamente el primer momento en que puso el lápiz entre mis manos y el dedo con el que iba señalando mi voz infantil.



 Llorar hacia dentro, salinizar en columna dorsal, ensayar la caída, romper el tímido borrador del fracaso, tomar la mirada del loco que incendia los bosques y arrojar los libros al fuego.



 ¿Qué puedo hacer?



 Cerrar los ojos.



 Callar.










domingo, 27 de noviembre de 2016

GLORIA FUERTES


LA VIDA ES UNA HORA


La vida es una hora,

apenas te da tiempo a amarlo todo,
a verlo todo.
La vida sabe a musgo,
sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron. 
Al final escogemos un lugar peligroso,
un pretil, una vía,
la punta de un puñal donde pasar la noche. 


De Todo asusta (1958).




jueves, 24 de noviembre de 2016

Cuando ni siquiera la música



Ni la noche ni el día podrán distinguirse. 

El pozo seco será una extensión de la boca que no necesita beber, de la voz que ya no necesita el auxilio. 

Cuando ni siquiera quede la música el ser se doblará en su sueño de haber creído nacer para moverse en la ilusión de las esferas.

Nacer - desnacer. En medio nadie nada. Solamente la música. Hasta que acabe. 




Antônio Meneses & Maria João Pires - Bach: Pastorale BWV 590 (arr. Roemaet-Rosanoff)


BLANCA VARELA (V)



Noche afuera



ascender de la noche
hacia la oscuridad más plena
hasta encontrar agua que no se bebe
ni corre bajo el pie
agua que no se oye
ni se ve


o esperar en la boca del pozo
que se cierra
la cuerda que es carne de mi lengua
que te dice y te cuelga



El falso teclado, 2000.



¿Amor propio?



A mi pesar, existí. Floté en las aguas turbias del líquido amniótico. Bebí leche tóxica del pecho de mi madre. Luego llegó la ausencia y la herida aún incurable. 

Para poder sanar, primero, me piden amor propio. Yo pocas veces he sabido lo que era ser amada. Mucho menos por mí misma. Sigo pautas terapéuticas y trato de abrazarme. Me pincho con mis púas, me espanto de mi cuerpo envejeciendo sin piedad, me horrorizo frente al espejo de mi llanto. Violencia verbal, violencia física, contra mí, contra cualquiera íntimo o ajeno. Convencimiento absoluto de que estoy adoptando el movimiento de los que toman impulso en el salto, de los que encogen su estómago y se tragan el vómito tras la náusea, de los que se rompen tajantemente la garganta. Amor propio, me piden...

¿Cómo se consigue eso?





martes, 22 de noviembre de 2016

Nunca será mañana




Nunca me has oído leer.
Nunca me has oído decir.
Nunca supiste qué amalgama 
de delicias y dolor
compusieron la voz
que se frenó una y otra vez
frente a la muralla de mis labios.

Nunca me contemplaste
llorar mientras reía
mover el universo con los ojos,
vestirlo de belleza
y destruirlo con gritos
callados. 
Nunca sabrás si fui la que imaginaste:
una aproximación ilusoria o verdadera
de tu borrador equivocado.

Nunca sabrás cómo fue escrita
cada palabra
Dónde.
Cómo la postura de mi cuerpo.
Qué música sonaba en mi cabeza.

Nunca me verás porque no puedo ser vista.
Soy ese fantasma que creyeron que nació
y al que falsamente dotaron de vida.

Nunca me verás porque aquí
decidiste y decidí
que acabaría todo.







ps. Nunca escribí. Escritura automática. Fui canal de alguien, médium. Tal vez de mí misma. Ya no tengo nada más que decir (o sí, tomando a Alejandra, hacer el amor contigo dentro de un poema sin que ni yo me diese cuenta de ello. Pero no, no tengo nada que decir). No vendrá nadie después a leer mis labios muertos, descompuestos, olvidados. Nunca será mañana. El hilo se ha roto. Fin. Fin. Fin.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Treintaitrés



Pesan tan poco las piedras,

tanto los pétalos de las flores.

Quédate el amor que como a nadie

le fue dado,

tan grande para un ser formado

en la ausencia

en el hambre

en la sed.



Ya ha empezado a llover.

Ya han empezado a llorar.



El sueño es un hondo y largo río.



"Dearest,

I feel certain I am going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t recover this time. [...] You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don’t think two people could have been happier till this terrible disease came. I can’t fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can’t even write this properly. I can’t read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that – everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can’t go on spoiling your life any longer.
I don’t think two people could have been happier than we have been."






domingo, 20 de noviembre de 2016

Previsiones


Mañana será lunes 21 y lloverá.

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso 
del 21 de noviembre de 1983,
alguien muy pequeño y empapado en flujos y sangre
estará desatendido,
sin el coro que le envuelva en aliento, dicha y vida.

La placenta será un teléfono roto, apagado.
El cordón, la soga de un larguísimo sueño. 

A diferencia de aquella mañana de lunes lluvioso,
no nacerá,
sino todo lo contrario. 




Un día cualquiera


Mañana para ti solamente será mañana.

Lo que ocurrirá aquí, aquí abajo, más abajo
de ahí desde donde crees que estoy hablando,
ya ha dejado de importar. 




Antesala o último día antes de


He perdido el trazo
En la parálisis de la palabra

No querer
No saber
No poder

Decir


La ira
El odio
El desamor

De      contra  mí

Desahuciada
Me reduzco a la violencia del puño,
al alarido.




martes, 15 de noviembre de 2016

Soleil levant



Hoy el pasillo ha sido otro. También el cuadro. No me cegó el polen de los lirios de muerte, sino que me eclipsaron las aguas oscuras bajo un sol enrojecido. Un círculo de fuego en el que quedé encerrada cuando una nueva médico comenzó a acariciarme entre cálidas palabras, pidiéndome dulcemente cama antes de las 12 y tres comidas al día. Y las aguas me mecían mientras la báscula dictaba: "Estás delgadita, no bajes más de peso". Mi plan perfectamente urdido en la náusea y el abandono: reducirme a nada. Sin embargo el sol nace y cae, nunca muere. Se cierra como párpados felizmente cansados de un día cualquiera en la inercia animada.




* * *

Entonces la luna ojo de perro alucinado y lago de bilis del deseo reprimido. El cuenco de agua y avena que no alcanzo a beber, lengua de gata cansada. Entonces la luna que no fue ni el domingo ni ayer, sino hoy. Entonces el ojo cortado por la navaja de la imposibilidad. Entonces la luna, aura de sangre sobre la nieve. Pero mi llanto contenido en el tren. Mi llanto contenido al decirle amablemente a la chica de la caja que me cobró "dues vegades" los tomates en rama. Mi llanto contenido subiendo la Rambla cargada de compra. Entonces la luna. La música remando adentro. Entonces el cascanueces en su pas de deux. La bailarina que ya no puedo ser, mi cuerpo fosilizado en la sal. Entonces el puente de las vías y la luna inmensa recorriéndome la espalda. Colgada de mi cuello, ad-hiriéndome en su abrazo penetrante. Y el llanto se derrama. Y un sol encendido, ese sol hipnótico y candente explosionando como estrella inmensa en el núcleo de mi útero vacío, sedado, dormido. El deseo incorrupto "como el corazón del ámbar" y  el "amor más viejo que el ámbar de Livonia" (como cantaba Marina). La última luna, mi última luna. El último abrazo. El último sol. 

Solamente quedarán mañana las aguas turbias de ese cuadro de Monet donde un día habré de ahogarme al recordarlo.












lunes, 14 de noviembre de 2016

La última luna




Te veo alejada y borrosa, como todo lo demás. No me ha extasiado ni tu brillo ni tu cercanía. Solamente, bajo la neblina, creí ver en tu blancura la cara de una niña aterrorizada. Quizás un fantasma en el reflejo de un estanque de leche. 


Nada especial, como esta última semana, mi última luna. 








martes, 8 de noviembre de 2016

CHANTAL MAILLARD




Ofuscada         dis

traída de la acción
rutina

araña errática


en su afán por

seguir tejiendo

acierta


justo allí

donde el desgarro.




De La herida en la lengua, 2015.




domingo, 6 de noviembre de 2016

Me ahogo



No hay bálsamo en las palabras.

Sueño que mato, que mi casa se inunda, que deja de ser mía.

Sueño catástrofes que acaban naturalmente

con todo.

Abro los ojos y pesa

el cuerpo

el aliento

los mismos ojos



Enciendo la luz para nada

conozco cada elemento inamovible.

Podría estar ciega

Podría estar muerta

No cambiaría mucho

Tal vez, el sueño.


Misa de Réquiem K 126


  Durante el ensayo previo al concierto en el Palau de la Música


No dejaba de mirar el techo, las flores, las ramas, la luz colorida de las vidrieras, toda esa belleza modernista. Iba leyendo la magnificencia de los nombres de los grandes compositores. Sonaban las voces, la música. Mi canto. Y no sentía nada. Era hermoso, sí. Pero nada. A veces me dejaba oír y me decía terriblemente extraña, excluida, un animal fuera del hábitat al que sin embargo pertenece - o creía pertenecer. Y sé por eso que estoy más cerca de la muerte de lo que he estado nunca. Y lo más terrorífico es que lo siento con tanta serenidad, con tanta naturalidad que no se trata de reclamo o amenaza, sino constancia de los días que se van agotando junto al cuerpo.






sábado, 29 de octubre de 2016




Tentación de decir
yo
abrir con gritos 
un hueco
en las paredes

pero nadie


Silencio




miércoles, 26 de octubre de 2016

A las 4 de la mañana...


A las 4 de la mañana empiezan a cantar los pájaros. Mi hermana murmulla cantarina y se ríe en sueños. Yo me quedo enajenada esperando el milagro frente a la pantalla mirando a un vacío. Sin esperanza. Sin sueño.
No quiero ir a dormir. Temo tanto las pesadillas, prolongaciones imparables de mis días de los que sólo despierto en un sobresalto, llorando.
Envidio la nocturnidad de los otros. La somnolencia tranquila. El despertar armonioso en la inercia animal.
Las ganas de vivir. A pesar de, a pesar.

Leteo



He marcado sobre la vena traslúcida el camino vertical que he de seguir sobre esa nave afilada del infierno. He escrito a un lado de mi escuálida muñeca"Leteo", por si al morir, antes de que mi carne se descomponga, no recuerdo hacia dónde iba.




"Dona nobis pacem"



Estar es el desorden, el espanto, el desgarro: la muerte. 


Déjame irme libre. Déjame irme en paz...







Clinofilia




Estoy tan muerta, tan aferrada  a mi subterraneidad. No quiero ser salvada. No quiero. Hablo ahora porque luego no podré. Digo ahora por reclamar visibilidad, porque una vez silenciada seré inmediatamente el más absoluto olvido. (¿Pero acaso alguien me está recordando en este o cualquier otro instante? ) Como ahora, prescindible, sin eco en la voz que rebervere más allá de este encierro, pero esparcida en algún lugar del viento. Muerta. Libre. 



martes, 25 de octubre de 2016

Más allå



Pienso en los días que no veré.

Me consuela saber que no serán muy distintos a estos.

Sólo se precipita el tiempo, la carne,
no las ganas de morir.






Pude ser tan feliz.

Y no quise,

o no supe hacerlo.





Adiós, música (II)



Va llegando un sueño que no me hará llorar. A lo lejos, la música, la música alejándose, la música desapareciendo. Ninguna imagen, ningún lazo atándome a un cuerpo. Ningún arrepentimiento. La dulce gravedad del sueño que me libera de mí.

La paz es esto: mi desintegración durmiente en un silencio inconsciente.





lunes, 24 de octubre de 2016

Desmembramiento








El cuerpo habla del cuerpo
El cuerpo le habla al cuerpo
Materia tangible y maleable
De una malherida opacidad


Adiós, música



A Chomsky y a mí nos atacaron a la puerta de casa. A él de día, a mí de madrugada. A mí me despertaron los alaridos de mamá. Los míos, a nadie. El gato murió al instante. Yo, desgraciadamente, aunque moribunda, parece que soy indestructible. Él no quería morir. Yo sí.






***




Hace siete años, hoy, me atacaron de madrugada. Me abordaron por detrás, me taparon la boca unas manos fuertes y oscuras a tan solo unos metros de la puerta de mi casa.
Me defendí a dentelladas. Instinto animal. Supliqué sollozando. Y una pareja a lo lejos disuadió a ese ogro silencioso (así le llamé entonces en los escritos que me recuerdan el episodio) y le hizo salir huyendo.
Nunca antes había conocido el miedo.

Ahora que estoy más muerta que nunca, que el miedo fue devorado por la desexistencia, lamento que no me hubiera matado.





domingo, 23 de octubre de 2016

Clinofilia*



Cómo voy a dejarme ser querida si ya no me pertenezco. Antes, hace mucho tiempo, sufría salvajemente por no llegar a ser amada, porque mi salvador no aparecía. Pero estaba ahí.
Se reveló por fin y la maravilla del mundo fue tan hermosa que me dejó extasiada, ciega. Sin embargo tanto amor traía la muerte consigo y la dejó sembrada en mi vientre. De eso, hace mucho tiempo. Me quedé desolada como la tierra tras el más devastador incendio. He vivido sonámbula, bocabajo, perdida, destrozada, destruida. Animal contranatura. Ya no sé amar. Ya no puedo amar. Cómo hacerlo. Hace tiempo, mucho tiempo, buscaba quien me salvase del mundo, de mí. Ahora que ya no me tengo, que he desatado violentamente los más íntimos lazos, ahora que soy fiera que devora sin consideración si acaso te acercas- Ahora que solo espero morir, busco a quien me pueda matar. Rematar. Camino desangrada hacia la piedad más alta. Déjame morir. Déjame.


***


La niña iluminada que vio la muerte llegar cuando todos veían vida.
Yo.




***



Marchaos. Volved cuando haya sanado a darme un beso en el pecho. O, cuando ya no esté, a besarme la frente arrugada y fría. Traed siempre flores violetas. En realidad no me gustan las flores, pero será un hermoso gesto tardío.






* Gracias, amor, por tus diagnósticos...



sábado, 22 de octubre de 2016

Ahogarme



El agua no me limpia,
el agua no me hidrata.

Sed, sed y más sed.

Tendrá la fuerza 
necesaria
para arrastrame
o para hundirme
-me pregunto-



Abandono




Llorar hasta en los sueños. Quebrada en todos los estados, en todos los estadios. Sentir el abandono tan hondamente que no saber ya si despertar o no.


***


Thailandia. Amigas íntimas que me llevaron y me dejaron completamente sola. Collares y pendientes que me maravillan y no puedo comprar. Sin dinero. Insectos crueles. Hombres que regresan para recordarme que no quisieron amarme.  Abandono absoluto en el atardecer de las aguas más hermosas. Instinto de muerte. Morir. Morir. Morir






viernes, 21 de octubre de 2016

En un mes



Exactamente un mes.

Dentro de un mes cumpliré 83 años.

Será la última vez que lo haga.


lunes, 17 de octubre de 2016

"Erbarme dich"


Encontrar a dios. Fulminarlo. Perderlo. Fulminarme. Perderme.

Sólo sobreviviré en la música.





4: la sedienta insufrible



Poder ponerle nombre: E4 subtipo sexual. Y que me entiendas y que me perdones y que no me abandones...


17/10/15

Ya entrado el otoño, el patrón de conducta será idéntico al de cada año. Buscará aquí dentro el chillido que no le sale fuera. Sentirá mucho frío. Irritabilidad y abandono. Entonces, para saciar su necesidad de destrucción, matará (trastorno de psicópata emocional) a todos aquellos a quienes quiso intensamente y ahora siente que ignoran su existencia, su relevancia en la vida. Rasgará las cortinas, bajará violentamente las persianas, tapiará puertas y ventanas y romperá escandalosamente todo lo que le quedaba de valor. Si alguna vez escribió, arrojará los papeles al fuego. Incendiará la casa. Querrá morir, morir mucho, morir desesperadamente. Como una castración de complejo mitológico se lo impedirá, cerrará el círculo de fuego donde crepita su desastre. Te borrará de todas las agendas. Llena de ira irá luego desnuda y enajenada por tanto dolor hacia la pira sacrificial. A esperar. Atormentada. Arrepentida. Llorando.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Pequeña Eurídice


Le dijo la pequeña Eurídice mordida por las olas:

"No vengas a buscarme, mamá, no regreses, no cantes. 
Ni siquiera la música puede calmar a tus fieras. 
Viviré eternamente en tu vientre, dentro de ti. En tu infierno."





No escribir




No puedo escribir.

No hay palabras verdaderas que se ajusten a la tempestad, a la rabia, a la profundidad subterránea, al silencio de la voz, al desgarro del vientre, al sabor de la tierra prematura.



No puedo escribir,
estoy sometida a un dolor
inefable. 









Abandonos



He tenido tres sueños aderezados con la fiebre. Como sucede últimamente, agitados, convulsos, traumáticos. En el primero tenía un nuevo amante que me dejaba por la mañana en la puerta de su luminoso apartamento.
En el segundo rompía con toda mi familia materna, trastocaba las buenas maneras, la diplomacia envenenada de la rancia aristocracia. Obligaba a los míos a salir precipitadamente de la casa de mi abuela muerta entre gritos de indignación y blasfemia. Pero no cabíamos los cinco en el coche. Decidí que era yo la que sobraba. Determiné también que mamá no me quería. Así que me marché llena de ira y dolor, descalza, sedienta, buscando la carretera y la muerte.
En el tercer y último sueño voy en mi línea 1 dirección al centro. Dentro del metro nos avisan de una avería, hay que cambiar de vagón. Una azafata nos guía por un laberinto de puertas hasta llevarnos al puerto. Montamos en un ferry. En apenas tres minutos me bajo en mi destino. Ha oscurecido. Estoy en el paseo marítimo de I. Encuentro a papá al lado de una niña pequeña, jugando con ella con el mismo ritmo parsimonioso, mecánico y ausente con el que movía la vaquita de juguete con la que animaba al gato. La niña es flaquita y risueña, de ojos color verdemiel enormes e hipnóticos. Dice que se llama Maripili. Papá realmente no sabe su nombre, se la dejaron sin más y ella cada día mira el calendario de la cocina y se hace llamar por el santo que toca. Le pregunto su edad. Cinco años, casi. Si tiene amigas. Su sonrisa se tuerce un poco y contesta que sí, alguna, bah, con decaimiento. Creo que es más feliz jugando sola. Miro a papá para decirle que le libero de la niña, que me ocupo de ella, que vaya a casa. Un chasquido de segundo y de repente la niña ya no está ahí, ha desaparecido. Corremos gritando su nombre del día por todo el paseo marítimo. La buscamos debajo de los árboles, entre las plantas, entre las estructuras de madera. Siento que es en vano. Mis pálpitos son más certeros que toda lógica. Pregunto por ella a todos los niños que encuentro a mi paso. Todos se esfuerzan en su búsqueda. Dónde se metería una niña de su edad, piensa, Cecilia, hacia dónde habrías ido tú a su edad. Sé que es en vano. De pronto la noche es total. Miro hacia la playa. El rugido de la marea en otoño. La violencia del oleaje que salpica más allá de la arena. Los peces muertos que ha vomitado a mis pies. Entonces lo comprendo. No sigo buscándola. A mi hija se la llevó una ola. Mi niña se ha muerto en el mar.

jueves, 6 de octubre de 2016

Detritus



...


.

miércoles, 5 de octubre de 2016

La ira



Una herida en forma de rama desnuda que atraviesa toda la pantalla. Visibilidad de mi invisibilidad: la miro y me veo reflejada en las aguas más turbias. El impacto contra el suelo, la tormenta repentina. Grito silencioso en la violencia del cuerpo. Ensayo inconsciente, insólito y descontrolado. La rabia desgarrada, la fuerza de la aniquilación.
Este teléfono ha sufrido mi ira.

No escribir.
No decir.

No tener.

Destruir - me.