viernes, 28 de agosto de 2015

Las hiedras azules


Desenrolla sus raíces en mi pecho, cuenco de humedad donde nacen las larvas de una angustia insoportable. Nada me calma, porque ha enraizado. Preparo un bolso, solo lo indispensable, guantes y bufanda y poco más abrigo. Paradójicamente, me siento viva en el frío. Voy a adentrarme en el bosque. Voy a entregarme al sacrificio de las hiedras, la miel de sus arañas. Será hermoso. Un absoluto. Habrá música y una aurora boreal que me cegará de todo lo que nada ni nadie ha podido salvarme.



***

Elábuga, verano inhóspito.


 ***                      



    Sí, Marina, quiero

sábado, 22 de agosto de 2015

69,5 mg

     

      vida alejándose, mundo ajeno
      creo que sufro, pero no siento .
     vivir, morir, ser, existir, significar....
     da lo mismo.
                                      Nada.    





Empieza a surtir efecto la alquimia del letargo.




jueves, 20 de agosto de 2015

El viento



Otoño
precipitándose
sobre las hojas
sobre la savia
sobre las raíces.








domingo, 16 de agosto de 2015

Trozos de nada


Las palabras se han roto.

El poema nunca existió.
Ni el piano ni el pincel.
Tampoco el tutú celeste
de pequeña alegre bailarina.
Nunca existió ni el abrazo ni el latido.
El placer o el anhelo de algo.
Tal vez solamente la verdad
de una larga lágrima ardiendo.
El acero transversal
afirmando la honda herida.
El final dilatándose en el más terrible
parto.

***

Mi niña muerta,
canto azul enmudecido.


La lava soterrada preparada

para el duelo. 

El nido vacío.




jueves, 6 de agosto de 2015

Bajo el árbol

                           



Todo cuanto quería - o todo cuanto me pudo llegar.
Pero no huele a fragancia de flores en eclosión. Es la ceniza, los sedimentos oscuros.
El fin.                    


  Me tumbo a solas a esperar      
 el último golpe al corazón.