Porque al final del largo túnel
no había la luz que tanto esperaba,
sino el mismo espesor opaco,
humedecido,
desconcertante
de todas mis nieblas de invierno.
Late, late, late, pequeñísimo corazón de un pájaro al borde de su rama precipicio.
4 comentarios:
He llegado hasta tus poemas siguiendo tu perfil y, francamente, me han gustado, tienen ese regusto inconfundible que transmite, independientemente de su calidad, en tu caso la hay, lo que nos parece sincero. No es extraño que tengas a Marina Tsvetáieva o Alfonsina Storni entre tus autores favoritos, y no me hubiera extrañado encontrar ahí a Rosalía en Las orillas del Sar; (Yo no sé lo que busco eternamente / en la tierra, en el aire y en el cielo; / yo no sé lo que busco; pero es algo/ que perdí no sé cuando y que no encuentro)
Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora
Extraño leerte. Espero todo esté más que bien.
Gracias por Rosalía, por Blanca, por continuar esperándome, sois muy amables. Sigo viva, aunque me he quedado sin voz. un abrazo.
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