domingo, 14 de septiembre de 2008

CÉSAR MORO (III)


EL FUEGO Y LA POESÍA


III


Amo la rabia de perderte

tu ausencia en el caballo de los días

tu sombra y la idea de tu sombra

que se recorta sobre un campo de agua

tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo

que me deshace y te recrea

el tiempo que amanece dejándome más solo

al salir de mi sueño que un animal antediluviano

perdido en la sombra de los días

como una bestia desdentada que persigue su presa

como el milano sobre el cielo evolucionando con una

precisión de relojería

te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti

con una fatalidad de bomba de dinamita

repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre

luchando con el día lacerando el alba

zafando el cuerpo de la muerte

y al fin es mío el tiempo

y la noche me alcanza

y el sueño que me anula te devora

y puedo asimilarte como un fruto maduro

como una piedra sobre una isla que se hunde



(De La tortuga ecuestre)



3 comentarios:

Agustín S. A. dijo...

Un gran poeta. Versos surrealistas con mucha fuerza, imágenes atrevidas. uno de mis últimos favoritos. te alabo el gusto. Desde la Costa Brava, Agùs.

Cecilia Sainte-Naïve dijo...

muchas gracias, sobre todo por haberte implicado una "pizca" de manera escrita, al fin, en mis elecciones. aunque hace mucho tiempo q ya no eres agùs (esa tilde grave es mía)

cuídate

Agustín S. A. dijo...

hace ya mucho tiempo q no soy nadie