jueves, 11 de marzo de 2010

Destiempo


Porque ardo y ya no llueve
he creído conveniente
llorarme encima, llorarlo todo.





5 comentarios:

I. Nikolayevich dijo...

Me gusta el blog. Dejo una piedra grande para sentarme de vez en cuando.


Un saludo!

J dijo...

El océano que nos envuelve y nos alimenta, el gran Apollinaire en sus caligramas.
De las lágrimas nunca nos deshacemos, que grandeza poética nos mueve por dentro.

Besos

Carz dijo...

Llorar a lágrima viva

de Oliverio, claro


Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Un beso.

Cecilia Sainte-Naïve dijo...

"Llorarlo todo, llorarlo bien"



Gracias por sentaros y disculpad las humedades.

Diego dijo...

Este me frenó, aquí pensé más de lo común.