sábado, 29 de septiembre de 2007
Declaración
Sólo oí un grito.
Cerré la puerta,
no vi nada.
Cerré porque afuera
todo es un mundo infame.
No vi nada, lo juro,
sólo oí un grito,
qué importancia tiene eso
cuando se tiene la cama salpicada,
los ojos incesantemente vidriosos,
heridas propias.
Nadie interroga a mi dolor.
Sólo fue un grito
y entonces me encerré.
¿Qué me importaba?
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